La utilización correcta de la sal natural contribuirá a erradicar muchos de esos trastornos y enfermedades artificialmente creados.


Cristales de sal marina como se encuentra en la naturaleza
Fuente: Wikipedia

Lo que comúnmente llamamos sal, no tiene nada que ver con la sal natural que encontramos dentro de la tierra y que contiene los 84 elementos que son exactamente los mismos que hallamos en nuestro organismo. Sin esa "sal de la vida" no podemos subsistir. La sal que nos venden en todas partes, la denominada "sal de mesa" es el compuesto químico de los elementos sodio y cloro: cloruro de sodio.

Con sus estudios de bioenergética, el biofísico Peter Ferreira ha demostrado lo valiosa que es la sal gema para nuestro organismo. En sus publicaciones y exposiciones, Ferreira explica que la industria de la sal extrae 82 elementos de la sal natural, el resto que queda es cloruro de sodio - un producto que el organismo no conoce y que, por tanto, solo puede procesar de forma limitada.

El cloruro de sodio (NaCl) constituye una toxina agresiva para el organismo humano y animal. El que no lo cree que haga la prueba huela la sal industrial: ¡huele a fábrica!

Y si eso aún no le convence, pregúntele al dueño de un acuario lo que pasa si se le echa cloruro de sodio en lugar de sal arina. Le contestará que los peces mueren envenenados a los cinco minutos.

Recapitulemos: La sal industrial refinada no contiene más que dos de los 84 elementos contenidos originalmente en la sal atural. Los 82 elementos restantes se comercializan como aditivos de nutrición o preparados minerales.

Los efectos secundarios de la utilización de sal de cocina refinada son:

  • Deshidratación de los tejidos
  • Sedimentaciones de impurezas y residuos metabólicos debido al enlace del venenoso cloruro de sodio con aminoácidos y, debido a ello, formación de cálculos renales y depósitos de ácido úrico en las articulaciones y la musculatura conllevando cuadros reumáticos.
  • Debido a la alteración del equilibrio electrolítico se forman edemas que pueden traducirse en sobrepeso y afecciones circulatorias.

Pero eso no es todo. Por recomendación de las entidades públicas, desde hace 20 años se añaden compuestos de yodo a la sal de cocina. Estos compuestos de yodo provienen de basuras industriales, agentes de contraste utilizados en radiografías o de tinta de imprenta.

Malestares ocasionados por una sobredosis de yodo:

    Arritmias, afecciones de la tiroides, hipertonía, alergias, eruptivas, temores, depresiones, insomnio, hiperactividad en los niños.

Y por si eso fuera poco, para aumentar la suceptibilidad de corrimiento de la sal se le agregan otras toxinas más, tales como fluoruro de sodio, yoduro de potasio o hidróxido de aluminio, lo que produce la enfermeddad de Alzheimer. Según Ferreira, no sería exagerar si se les pusiera el símbolo de venenosos a los envases de sal yodada.

Por eso: ¡No use sal refinada, yodada o fluorada!

La valiosa sal gema o la sal natural (rosada, proveniente de minas de sal y salinas) puede consumirse moderadamente sin temor. Además, también puede ser aplicada con fines terapéuticos: Como laxante para eliminar toxinas, en baños, para la higiene dental reemplazando la pasta de dientes (combate las caries, pule los dientes y es excelente remedio para la parodontosis), inhalaciones, enjuagues nasales o como solución electrolítica. Una solución realmente milagrosa que se puede utilizar en caso de diarreas, dolor, cansancio, deshidratación, presión baja o alta, falta de minerales y dolores musculares después del deporte.

Por último cabe mencionar que la utilización de NaCl en la nutrición y la medicina produce costos innecesarios que suman billones. ¿Por qué? Porque con la intoxicación constante con el cloruro de sodio (NaCl) se crean las enfermedades artificialmente. Los que se benefician son la industria farmacéutica y la medicina ortodoxa. Con personas sanas no se pueden hacer negocios. Gracias a Peter Ferreira, la utilización correcta de la sal natural contribuirá a erradicar muchos de esos trastornos y enfermedades artificialmente creados.

Según investigaciones1 del Instituto de Diagnóstico Ambiental Funcional (IFUD - Institut für funktionelle Umweltdiagnostik, Hamburgo, Alemania), la denominada sal de cocina yodada que se compra en el supermercado nos quita un 17% de energía vital, mientras que las sales naturales nos proporcionan un significativo incremento.

Tipo de sal

Energía vital

Sal del Himalaya

+ 27 %

Sal gema de Berchtesgaden o de la compañía Erntesegen

+ 23 %

Sal salina no refinada

+ 11%

Sal del Temple de Portugal

+ 45 %

Sal de cocina yodada

- 17%

(1) Se examinaron los cambos bioenergéticos del organismo humano originados por las distintas sales.

En otras palabras: basta con consumir solo sal natural para disponer de más energía y sentirse mejor.

Instrucciones para preparar la solución electrolítica

Llenar de agua una copa pequeña. Agregarle una cucharadita de sal gema o natural, revolver y ver si se ha disuelto por completo, seguir añadiendo sal hasta que la solución esté saturada, es decir, hasta que quede en el fondo un resto de sal no disuelto. Extraer de esa solución 9 ml (equivale a una cuchara honda de sopa) y mezclar con un litro de agua fría (agua natural sin gas o agua potable previamente hervida).

Se bebe al gusto dos veces por semana. Las personas que suden mucho, practiquen deporte etc. pueden beberla tres veces a la semana. ¡No es recomendable el consumo diario!

La solución saturada se conserva ilimitadamente.

Fuente:
Dr. Guido Schuhmacher

Petty Isabel Polmann
Naturópata y asesora de vida
Enseñanza y sanación espiritual