09 de Mayo de 1840

1 Dentro de esta reunión amorosa y cortés entre ustedes permítanme también un espacio para poder entregar un pequeño saludo.

2 Y es que Yo mismo me invito sólo cuando encuentro una reunion relativamente buena. Y cuánto más, sabiendo que no me negarán la amistad, por eso ahora Me he tomado la libertad de estar en medio de ustedes como un invitado sin haber sido convidado.

3 Miren, Yo vengo con gusto hacia quienes amo mucho, - aunque quizás a menudo en un tiempo inoportuno - y es que han empezado a amarme y a reconocer Mi Voz a través de mi pobre y débil siervo. Pero díganme ¿¡qué culpa tiene el Padre por tener más amor hacia sus hijos que los hijos hacia Él!?

4 Por eso tienen que tomar Mi gran Amor hacia ustedes por un bien cuando Yo frecuentemente me inmiscuyo con muchas ganas entre ustedes.

5 ¡Oh, Mis hijos, cuánto les amo a todos ustedes!

6 Por eso, ámenme también a Mí, vuestro Padre, y miren todo el tiempo hacia Mí como si Yo Mismo fuera a ser pronto el premio de ustedes.

7 ¡Oígan!, aquellos de ustedes que Me ven con gusto en su centro, a aquellos Yo los tomaré en el medio de Mi Amor, y cenarán en la gran mesa de su Padre.

8 ¡Miren, y así estaré hoy por primera vez y por completo entre ustedes, porque tocaré sus corazones, apenas mi pobre y débil siervo les entrege estas Palabras y así sabrán que Yo estoy en el centro de ustedes.

9 Ahora no deben perder sus alegrías sino ¡permanezcan contentos y de buen humor!

10 Porque piensen, si Yo estoy con ustedes, ustedes también están Conmigo, vuestro buen Padre.

11 Y así que ahora están en casa y se acabó toda timidez.

12 Y ahora que Yo estoy completamente con ustedes, ¡reciban todos, Mis amados hijitos e hijos, Mi saludo paternal y lleno de Amor, así como a cada uno se les entrega!

13 Y que este Mi saludo sea una verdadera bendición para ustedes, con la certeza de que YO SOY el verdadero Padre para todos, así como aceptéis de buena gana como todo el tiempo les doy con gusto

14 El saludo es:

    ¡La Paz esté con ustedes!
    ¡Mi Amor sea la única riqueza entre ustedes!
    ¡Y Mi Gracia les ilumine delante las tinieblas del mundo y les muestre suavemente el camino hacia la vida eterna!

15 Amén.

Fuente: dadi1.019
»Dadivas del Cielo«, tomo 1, Pág. 19
recibido por Jakob Lorber el 9 de mayo de 1840