Sábado, 30 de Mayo de 1840

0 A Jakob Lorber, en referencia al pintor W.:

1 No siempre puede ser así como tú lo deseas, porque sólo a Mí me es bien conocido el momento preciso en el que Yo quiera dirigir una Palabra a alguien.

2 Pero el tiempo en el cual Yo debería dirigir una Palabra (según tu deseo) no ha alcanzado aún su plena madurez. ¡Por eso hay que esperar un corto tiempo y que antes fluya (mucha) agua de vida de la rica fuente de Jacobo! ¡Después hay que ser pequeño y ver ampliamente, oír muy bien y ser mudo en el habla! No sólo los soles cuentan sino mucho más el pasto modesto de la tierra. ¡Y tampoco sólo escalar las montañas de la luna sino mucho más permanecer en los valles de la tierra!

3 Mira, con los niños hablo Yo en forma infantil, con los hombres como hombre, con los señores como el Señor, con los monarcas como Dios, con todas las altas personalidades como el Altísimo, con los poderosos como el Poderosísimo, con los grandes como el Infinito, con los pecadores como pastor y juez. Y así Yo hablo con cada uno (de los mencionados) según su tipo como un Dios inalcanzable. Pero con aquél que Me ama con toda humildad Yo le hablo como Padre, el que Me ama como un hermano me acerco a él bajando de la altura de todas las alturas inconmensurables, como el Altísimo en toda Mi plenitud infinita.

4 ¡Por eso espera todavía sólo un corto tiempo hasta que el hierro se convierta en oro mediante el vaciado activo del agua viva!

5 Yo, el justo y único verdadero Immanuel. Amén

Fuente: "Dádivas del Cielo", Tomo 1, pág. 26, Fecha: 30/05/1840