»Si en algún lugar, entre un millón de hombres, se encuentre tan solo uno que Me ha reconocido en su amor entonces el lugar, así éste estuviera sobre una superficie tan delgada como el de una hoja de papel, estará tan firme y subsistirá con toda seguridad más que un lugar que estuviera sobre una base que tuviera un grosor de muchas millas y que fuera tan firme como la roca.«

27 de septiembre de 1840

1 Hay aun muchos fenómenos en la naturaleza, grandes como pequeños, en los que ningún científico nunca ha soñado nada sobre sus verdaderas causas.

2 A tales fenómenos pertenece por ejemplo el magnetismo del polo norte, la aurora boreal, el rayo, así como también las denominadas formaciones repentinas, como son las estrellas fugaces, nubecitas en el límpido cielo azul, las formaciones cristalinas, incluyendo el flujo y reflujo del mar, las vibraciones de la tierra, un movimiento extendido de la misma, así como las poderosas sacudidas en donde, como varios ejemplos y experiencias os ha mostrado ya en donde a menudo regiones enteras han sido completamente destruidas en cuestión de pocos segundos. A estos fenómenos también pertenecen las precipitaciones de las montañas, las grandes avalanchas de tierra, los frecuentes hundimientos completos de montañas e islas y aun las aberturas de la tierra, la cesación de los manantiales, la sequía de las fuentes, el retiro extenso del mar, y durante tales oportunidades la aparición de humo y fuego de los abismos de la tierra. Y tales fenómenos los hay incluso innumerablemente que en parte ya han sido observados pero en parte nunca han sido observados por nadie.

3 Pero de todos los fenómenos mencionados, hoy quiero iluminar más detalladamente sólo los sismos así como las vibraciones telúricas y las sacudidas de las mismas, y también aquellos que tiene relación.

4 El denominado sismo no es un fenómeno que se origina en forma independiente, sino es la consecuencia de una sacudida telúrica originado en algún punto suelto de la tierra. Esta sacudida se realiza de la siguiente manera:

5 En la profundidad de las formaciones interiores de la tierra, como ser vivo, se encuentran, por decirlo así, las vísceras de manera similar como en el interior del cuerpo de un animal. Como ya se ha mencionado2 en toda las partes de la tierra hasta el centro de la misma están aprisionados un ejercito de espíritus que cayeron en tiempos pasados y a los cuales se les ha dado un plazo determinado para su propia reanimación según Mi Orden. Cuando en algún punto de la tierra alguna generación de la humanidad se vuelve muy sensual y materialista, sucede que cuando aquellos hombres mueren y sus espíritus no pasan hacia la vida eterna (del espíritu) sino que más bien retornan nuevamente a la muerte (de la materia) y así estos espíritus regresan de nuevo a las profundidades de la tierra y son atados como estuvieron antes de que nacieran.

6 Mirad, si esto continua así por mucho tiempo entonces aquel punto en el interior de la tierra será sobrecargado poco a poco. Estos espíritus empiezan entonces, dentro de sus malas pasiones, a amontonarse, a friccionarse y encenderse. Con esto también aquellos espíritus (espíritus naturales), que no han nacido aun (a una vida humana), son también despertados de su estado de reposo, y rompen su pequeña prisión y se lanzan, con un sentimiento de ofensa, en forma de poderosas columnas de fuego, sobre los otros espíritus e intentan destruirlos. Pero los espíritus que ya habían nacido, y que nuevamente han vuelto a caer, se encienden entonces en ira contra Mí y desean destruir y aniquilar: a Mí, a todos los ángeles y al cielo, porque ellos creen que aquel fuego proviene del denominado fuego del infierno como castigo directo Mío.

7 Cuando aquello sucede entonces que un ángel de paz y tranquilidad es enviado por Mí. Éste abre las compuertas de algún gran reservorio de agua subterránea. Y entonces el agua cae, dirigida por el ángel, con la velocidad del rayo sobre aquél punto terrestre encendido de ira.

8 Y cuando el agua, con sus espíritus de paz, alcanza aquél lugar, inmediatamente salen éstos de su envoltura liviana, se encienden contra aquella pandilla mala y los castigan con el fuego de la paz.

9 Pero el agua misma se transforma naturalmente en vapor ya conocido por vosotros y produce una sacudida enorme a través de tal expansión con la ayuda de sus espíritus, de tal manera que justo en el lugar en donde se encuentran montañas, ciudades, mercados y pueblos todo es removido y tirado uno encima de otro.

10 Ahora, a través de esto se crean en el interior de la tierra rajaduras y abismos nuevos que se prolongan frecuentemente hasta la superficie de la tierra, en cuyos abismos los espíritus naturales que aún no han nacidos, unidos con los espíritus pacíficos del agua, son conducidos por los ángeles hacia lugares para su educación posterior. Pero los espíritus malos y caídos que ya habían nacido, permanecen mas suavizados en los fangos de lodo creados de esta manera.

11 ¡Y mirad, ésta es la verdadera causa del origen de una sacudida telúrica!

12 Pero con respecto a los mencionados movimientos y vibraciones, que han sido denominados con el término general "sismos"1 , no son otra cosa más que pequeños empujones de las capas terrestres que rodean en parte a los reservorios. Estos empujones son originados  por la apertura necesaria de las compuertas mediante los ángeles así como a través de la caída del agua. Pero también en parte estas capas son movidas fuera de su punto de descanso en primer lugar cuando las capas debajo de los reservorios son separadas hasta el punto suelto a través de tal fuerza superior; y en segundo lugar pero entonces también a través de la poderosa y pesada caída de las  masas de agua en las que son mantenidas en un temblor de larga y constante duración. — Este movimiento es pues la causa de las vibraciones.

13 Pero respecto al temblor de la tierra después de una tal poderosa sacudida, este temblor es meramente una consecuencia de la retirada de los espíritus del agua junto con los espíritus, que no han nacidos aún, en las diferentes rajaduras y abismos del cuerpo terrestre. Pues porque para esto la tierra ha sido creada, para que lleve en sus vísceras a una generación de espíritus caídos para que puedan volver a surgir hacia una vida libre y eterna dentro de Mí y salida de Mí.

14 Pues mientras exista en algún lugar de la tierra una generación rebelde también aparecerán tales fenómenos. Y cuando alguna generación humana sobre la faz de la tierra se vuelva más sensual y olvidadiza de Dios entonces estos fenómenos aparecerán con mayor frecuencia aún.

15 Porque mirad, el hecho que todo esto es literalmente verdadero lo podéis confirmar fácilmente si es que echáis vuestra mirada sobre toda la superficie de la tierra y observáis aquí y allá tales fenómenos en todo el terror en su magnitud furiosa, como por ejemplo la destrucción de Lisboa, además de la isla de Jamaica y similares más hasta el día de hoy en la región de la montaña de Ararat3. Ésta última se realizó exactamente palabra por palabra en el mismo sentido del mensaje de hoy y cuyas huellas no tan pequeñas han llegado casi hasta vosotros recién hace unas pocas semanas. Incluso hasta América se han sentido claramente las sacudidas repetidas que se han realizado de la siguiente manera:

16 Cuando debajo de la tierra, una capa de roca o capa terrestre (*capas tectónicas) se desplaza hasta el punto suelto, entonces aquél golpe se transmitirá de la forma anteriormente ya descrita, similar como cuando vosotros unís varias varas alineadas sobre una superficie extensa. Si vosotros golpearéis fuertemente en un punto extremo de estas varas continuas el golpe se observará en un instante incluso con gran intensidad en el punto opuesto allí en donde terminan las varas. Por eso de esta manera aquel golpe puede ser observado casi al mismo tiempo incluso hasta las regiones más lejanas.

17 A pesar de que tales fenómenos (movimientos telúricos que repercuten a grandes distancias del origen) son consecuencias naturales, sin embargo no hay que tomarlas solamente en ese sentido; sino, que si ellos fueran contrarios a la finalidad, podríais pensar, que para Mí sería muy fácil impedirlos. Pero porque ellos sirven a la finalidad de acuerdo a Mi Amor y Sabiduría, por eso son enviados, como mensajeros advertidores, a aquellos lugares en donde  se encuentran los hombres que no saben de Mí más que los árboles de un bosque. Es que aquellos mensajeros le dicen a los hombres que olvidan a Dios que Yo aun no he muerto sino que me mantengo con todo Mi Poder y Fuerza. Y que Me basta una pequeña señal y aquella región, que recibe el mensaje, experimentará algo similar como en la zona del Ararat.

18 Pues mirad en una profundidad de apenas veinte mil brazas, incluso aquí o allá en apenas dos mil brazas en vuestra tierra, llamada Estiria4, existen una serie de grandes y profundos reservorios de agua. Y por decirlo así, vuestras montañas como también la escasa tierra plana, descansan como si flotaran sobre la superficie de las aguas subterráneas y se unen aquí y allá mediante masas de piedras como grandes columnas, con el interior de la tierra.

19 Por eso no se necesita nada más que más olvido de Mi Ser, algo que en estos tiempos se ha vuelto ya muy común en gran magnitud — y podéis estar seguros de que Yo también aquí tendré la capacidad de mostraros al instante aun mayores espectáculos de los elementos. Sin embargo Yo os digo: ¡Ay de los hombres a los cuales me veo obligado a visitarlos con tales demostraciones! ¡Aquellos tendrán que esperar una segunda creación hasta que nuevamente les vuelva a dar algún camino hacia una segunda vida de prueba en libertad!

20 Ahora mirad, ¡así como estos eventos ocurren dentro de Mi Orden eterno, tampoco ninguna gota de lluvia caería desde la nube si esto no hubiera sido pensado por Mi Amor con anterioridad! Pues creedme así como yo envié ayer una lluvia al suelo de la Tierra desde los altos lugares en donde se engendra la vida que proviene de Mí, y que transita por las regiones de la Luz, así la manutención de toda la tierra (sí, incluso todo el universo) depende, en el fondo, de la primera gotita tan pequeña que apenas puede humedecer un granito de arena.

21 Por supuesto que aquí vosotros diréis  que esto es muy improbable. Pero Yo os digo: Si esta gotita no hubiera mojado específicamente a este granito de arena en el tiempo absolutamente calculado entonces los encolerizados espíritus aprisionados en este granito hubieran hecho explotar al granito y hubieran despertado a los espíritus que está alrededor para que ellos también hicieran un acto similar, y éstos a vez hicieran lo mismo con sus otros espíritus vecinos, y esto se repetiría de tal manera que haría explotar hasta el último granito de la tierra. Y vosotros podéis estar muy seguros que la tierra ardería en llamas en el próximo segundo. Y así como sucedió con este granito que despertó a los otros a la destrucción, así pasaría con una tierra que despertaría a las otras, y un sol a los otros hasta el infinito. Y todo esto sería la obra de un solo instante, de la misma manera que si alguien tuviera un montón de la maldita pólvora y encendiera tan solo un granito, todos los otros granitos de pólvora sería cogidos por el fuego en el mismo instante, incluso si este montón fuera tan inmenso como el tamaño de la tierra.

22 Pero si este granito de pólvora, aquél que fue el primero en recibir el fuego a través de una chispita, fuera humedecido a través de aquella gota — ¿qué pasaría entonces ahora si es que la chispita se acercara al granito humedecido? — El granito humedecido no se encenderá, y todo el otro montón estará seguro ante la destrucción.

23 Mirad, nada sucede por “casualidad ciega”, nada de todo lo que queráis mirar, incluso ni siquiera el movimiento de un minúsculo polvito del sol — sino que todo esto ha sido calculado y medido por Mí ya desde la Eternidad con la máxima precisión. Y si fuera posible que algún hombre o incluso a algún espíritu angelical encontrara alguna alteración en esto, y si Mi Cuidado eterno se desatendiera tan solo un instante, entonces vosotros experimentaríais una destrucción que se desataría debido al cambio desordenado de incluso tan solo un polvito del sol.

24 Pero Yo os digo: El orden del centro de gravedad de un sol central depende íntimamente del cambio de un polvito tan pequeño que ya no es visible a vuestros ojos. Pues Mi Orden ha sido bien calculado y Mis Miradas (son tan exactas) están dirigidas a todo, pues desde lo más grande hasta lo más pequeño cada uno está dispuesto para la preservación del cada otro.

25 Ahora preguntaréis también: ¿Para qué entonces están esos reservorios de agua debajo de las montañas con los que la superficie no está segura en ningún momento ante el hundimiento hacia las corrientes de tales aguas situadas varias millas en la profundidad? — Pero Yo digo: Todo está dispuesto de tal manera que pueda subsistir eternamente, siempre y cuando la maldad arbitraria de los hombres no origine destrucciones en Mi Orden eterno, maldad la cual Yo no debo impedir porque están originadas en el libre albedrío de los hombres y porque la libre voluntad de tan solo un hombre es (para Mí) infinitamente mas importante que toda una región solar con todos sus planetas, lunas y cometas.

26 Y si Yo quitara el agua de estos reservorios, decidme, ¿con qué podría ser apaciguado y suavizado el gran fuego en los compartimientos interiores de la Tierra?

27 Si bien tales sucesos, como los de la región del Ararat, pueden pareceros terribles, por otro lado es una nueva bendición para la preservación del todo. Pues si no sucedieran de la manera ya descrita entonces en el próximo instante, en vez de la destrucción de una pequeña región, toda la Tierra experimentaría una suerte completamente destructiva.

28 Por eso, en todo lo que vuestros ojos y oídos puedan tocar, Yo soy siempre el Amor eterno mismo. Así como en el pasado el mundo se originó de la Misericordia de Mi Amor, así el mismo subsiste por Mi Amor y en el futuro será también disuelto solo suavemente por Mi Amor. — Y si bien la Ira de Mi Divinidad es la materia visible, también es suavizada solo por Mi Amor, siempre y cuando Mi Orden eterno lo encuentre necesario.

29 Así que vosotros podéis estar completamente seguros que si en algún lugar se encuentra tan solo un hombre, entre un millón de hombres, que Me ha reconocido en su amor, el lugar estará tan firme y subsistirá con toda seguridad, aun así estuviera sobre una superficie tan delgada como la de una hoja de papel. Estará tan firme y subsistirá con toda seguridad más que un lugar que estuviera sobre una base que tuviera un grosor de muchas millas y que fuera tan firme como la roca. Pero allí en donde de entre un millón no se encuentre ni siquiera uno que quiera reconocerme como el Preservador llenísimo de Amor de todos los mundos y de todas las criaturas, allí incluso la corteza de diamante tan gruesa como un sol se volverá débil para resistir contra la Necesidad destructiva de Mi Orden eterno.

30 ¡Por eso mirad, si Me amáis verdaderamente, entonces no tenéis nada que temer, y así la tierra debajo de vuestros pies se desmoronara en pedazos! — En verdad Yo os digo: También vosotros experimentaríais entre los pedazos humeantes de un mundo destruido que Yo soy el Amor eterno, y un verdadero y único Padre para aquellos que Me han reconocido en el espíritu en la verdad del amor de sus corazones.

31 Sí, Yo os digo: Yo quiero destruir soles y dispersar los pedazos del mundo a la velocidad de los rayos y encender todo el infinito eterno con el Fuego de Mi Ira, y sin embargo no se tocará ni siquiera un cabello  de aquél que Me ama. ¡Porque Yo soy siempre un santo Padre amante de Mis Hijos! — Amén.


1 Sismo o seísmo (Griego: seísmos = agitación): Temblor de tierra, terremoto.

2 Ver la obra La Tierra y la Luna recibido por Jakob Lorber

3 Ararat: Montaña en el extremo oriental de Turquía cerca de la frontera con Irán con una elevación de hasta 5.168 metros. Es el lugar en donde descansa el arca de Noé.

4 Región situada al sur de Austria en donde vivía Jakob Lorber

Fuente: “Dadivas del Cielo”,
página 133 del tomo 1
recibido por Jakob Lorber
el 27/9/1840