15 de noviembre de 1840

1 Oh Tú Padre santo mírame con misericordia, a mí pecador, y observa cómo estoy atrapado en una gran pobreza del corazón. ¡Mi fe tambalea, mi esperanza se reduce y mi amor se vuelve débil cuando Te retiras tan sólo un instante!

2 ¡Oh Padre santo y bueno! ¡Por eso, nunca más retires Tu Ojo santo de mí, pobre pecador, ni siquiera un instante y guárdame siempre completamente dentro de tu Gracia, Amor y Misericordia que son las únicas dádivas que nos hacen verdaderamente bienaventurados! - Amen.

¡Deja que en cada mañana
sólo me ocupe de Ti!
¡Nunca permitas que mi conciencia fiel
sea endulzada por Satanas!
¡Deja que siempre predique fielmente Tu Gracia! 
¡Permite, a mi pecador, 
que encuentre siempre amor, oh Padre!
¡Ten tan sólo Misericordia con nosotros!
Permite que nosotros, los hijos,
realicemos siempre fielmente tu Voluntad,
para que Tu Nombre sea 
constantemente glorificado en la tierra.
Y para qué todos puedan saber
y tomar conciencia del gran favor,
permite pues que todos encuentren 
la Gracia de unirse en Amor Contigo!
Padre: Amén, digo yo. ¡Amén!
Amén, la Salvación a través de Tu Nombre!

(Compuesto por Jakob Lorber a iniciativa propia)

Fuente: “Dadivas del Cielo”,
página 209 del tomo 1
recibido por Jakob Lorber
el 15/11/1840