Aquellos que piensan ya haberme encontrado y por eso se autodenominan »santos« y emigran a los Estados Unidos de América para poder retenerme a Mí, en verdad ellos no tienen firmeza en su interior y mucho menos la encontrarán en los Estados Unidos de América.

¡Si aquellos que tienen temor de ser distraídos espiritualmente ya cuando están en su patria acostumbrada, ¿cuánto más los serán en una región extranjera en donde encontrarán miles de curiosidades y necesidades!?

24 de noviembre de 1840

0 Pregunta: Oh, Señor, ¿qué hay de verdad en la secta que se autodenomina “Los Santos de los últimos días” cuyos miembros supuestamente poseen fuerzas milagrosas y en su mayoría emigran a los Estados Unidos de América?

1 Repuesta: En lo que a la secta se refiere, aquella que se autodenomina “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” no hay tanto de verdad como pensáis. ¡Porque si bien ella se llama “santa”, sin embargo sólo Yo soy santo!

2 Porque si alguien es santificado en Mi Nombre, no por eso es “santo” por sí mismo, ni siquiera así llegue a volverse uno conmigo a través del Amor más puro. Bien puede él ser santo en el sentido general, pero en el sentido específico sólo Yo soy el único santo y él es santificado a través de Mi Imagen viva dentro de él.

3 Pero mirad también esto: quien se autodenomina “santo”, aunque sólo sea por motivo de Mi Nombre, aquél no glorifica Mi Nombre sino que lo hace sólo para que su nombre sea glorificado a través del Mío. Y también cuando él ensalza Mi Nombre, lo ensalza más para que él mismo obtenga honra y santidad para sí mismo a través del ensalzamiento de la Santidad de Mi Nombre. — Mirad, ¡aquellos santos no están bien ante mi Rostro!

4 Y además hay que preguntarse: ¿En dónde está escrito que alguien tenga que viajar a los Estados Unidos de América para conseguir la Salvación, y para que allá pudiera vivir mucho más cómodo y sin restricciones con el fin de obtener mayor libertinaje? — Yo os digo todo el tiempo, “¡El Reino de los Cielos sufre violencia, aquellos que no lo arrebatan hacia sí con violencia, no la poseerán!” — y nunca he dicho: ¡El Reino de los Cielos sufre comodidad, aquellos que lo arrebatan hacia sí con comodidad lo poseerán!

5 ¡Quien quiera venir a Mí no necesita viajar a los Estados Unidos de América sino sólo hacia su propio corazón! — Y sí él mismo ha purificado su propio corazón a través del verdadero Amor y la verdadera Fe que proviene del Amor entonces él me encontrará muy bien y eso mucho más cerca que América.

6 Aquellos que piensan ya haberme encontrado y por eso se autodenominan »santos« y emigran a los Estados Unidos de América para poder retenerme a Mí, en verdad ellos no tienen firmeza en su interior y mucho menos la encontrarán en los Estados Unidos de América. ¡Si aquellos que tienen temor de ser distraídos espiritualmente ya cuando están en su patria acostumbrada, ¿cuánto más los serán en una región extranjera en donde encontrarán miles de curiosidades y necesidades!?

7 Por eso no hay tanto, como pensáis, en la secta que se denomina a sí mismo »santa«. — Mira, a los miembros de esta secta no les gusta ser obedientes para con su monarca. Por eso es que quieren viajar a los Estados Unidos de América, porque es un estado libre, en donde casi cada uno quiere gobernar pero nadie quiere obedecer; porque cada república siempre se asemeja, en mayor o menor grado, al infierno. En sentido más estricto el infierno es una república.

8 Con respecto al término “últimos días”, vosotros no tenéis nada que ver con el “fin de todos los tiempos” sino sólo con el tiempo en el que vivís. Porque este es “el último tiempo” de cada uno — Por eso velad en este tiempo y sed aplicados en el Amor, para que esta fuerza del cielo sea vuestra parte por la eternidad! — Amén