»¡Por eso, en todas las cosas, manteneos siempre en el Amor— y así encontraréis con seguridad la Vida de tal manera que más fácil sería perder la posición del sol en el día más límpido y con ojos abiertos y muy bien capacitados, que perder el Orden eterno y con él la Vida eterna en el Camino del Amor!«

0 Escribiente: Marie H.

Marie H. pregunta sobre Apocalipsis de Juan, cap. 1, ver. 3: “Bienaventurado el que lee y oye las Palabras de esta Profecía, y guarda las cosas escritas en ella, porque el Tiempo está cerca.” — Wilhelmine H. pregunta sobre Juan, cap. 7,29: “Yo Le conozco, porque Yo soy de Él, y Él me ha enviado.” — Pauline H. sobre Juan 6,48: “¡Yo soy el Pan de la Vida!” — Julie H. sobre Juan 8,1: “Y Jesús se fue al monte de las Olivas.” — El Señor dijo a través de Su siervo lo siguiente:

1 Todos estos cuatro versículos han sido tomados de Juan, es decir de los diferentes capítulos del Evangelio (según San Juan) como también de uno de los de la Revelación (Apocalipsis). ¿Será que este desorden en la elección de los versículos nos ofrecerá alguna pequeña dificultad para unirlas de tal manera como si ellos ya hubieran estado unidas desde siempre?

2 Ahora queremos ver cómo podemos hacer esta tarea ya que ella no carece de importancia. — En el transcurso de la siguiente aclaración ya os daréis cuenta fácilmente y con profundidad que este tema no es intrascendente.

3 “¡Bienaventurado el que lee y presta oído a las Palabras de esta Profecía y guarda lo que está escrita en ella, porque el tiempo está cerca!” — así dice este primer versículo de la Revelación de Juan.

4 ¿Qué se entiende bajo la Palabra “bienaventurado”? — ¡Mirad, Mis amados Hijitos, esta vez Yo quiero desmenuzar en forma muy concisa el sentido de la Palabra al igual que un maestro de la escuela y desarrollarlo de tal manera que vosotros podáis llegar con mucha facilidad al fondo del tema!

5 Bajo la Palabra “bienaventurado” se entiende como: “vivificado a través del Amor”. — Bajo la Palabra “el que lee” se entiende: Un hombre que toma la palabra en su corazón. — Y bajo la Palabra “prestar oído a las Palabras de esta Profecía” se entiende: Un hombre que, después de haber aceptado la Palabra dentro de su corazón, orienta sus hechos siempre de acuerdo a la Palabra.

6 También el hombre que lee y oye la Palabra de la Profecía guarda verdaderamente dentro de sí en forma viva lo que está escrita en ella. Y éste es también aquél al quién “el tiempo se le ha acercado.”

7 Pero, ¿qué cosa es este “tiempo”? — ¿Pensáis acaso que este “tiempo” sea el Juicio final? — ¡Oh, mis Amados, esto no es el caso aquí! Porque, bajo el mencionado “tiempo que se acerca”, no debe entenderse como el tiempo de la destrucción, sino como el Tiempo de la Resurrección. Y por eso este tiempo sólo vale para aquél que acepta la Palabra dentro de sí y vive según ella — pero no vale para aquél que no conoce la Palabra en absoluto, ni tampoco para aquél que no quiere reconocerla.

8 Quien no tiene la Palabra dentro de sí y no la pone en acción de la manera ya conocida, es un muerto. Y los muertos, ¿qué tienen que ver con el tiempo?, o ¿cuándo es “la mañana” para un bloque de madera que ha muerto, cuándo “el mediodía”, cuándo “la tarde”, cuándo “la medianoche”? o ¿cuándo se le ha acercado el tiempo, cuándo se le ha alejado? De esto vosotros veréis con seguridad claramente que el mencionado “tiempo que se acerca” no es el tiempo para los muertos, sino es un tiempo de los vivos.

9 Si repasáis con un poco de atención esto que se acaba de dar, entonces podéis también pronto exclamar Conmigo como en el Evangelio de Juan: “¡Nosotros Le conocemos!” — en decir en la Palabra. ¡Porque esto viene de Él y es el Yo santo en cada hombre lleno de vida y ha sido enviado por el Padre como una verdadera Palabra de la vida!

10 Por eso quien tiene dentro de sí este “Pan de la Vida”, que es la Palabra viva proveniente de Mí, él es también al mismo tiempo igual que un monte de las Olivas en donde Jesús se fue hacia el Amor Eterno del Padre.

11 Pues cada hombre se asemeja a una montaña sobre la Tierra y es por tanto: o un glaciar o una montaña rocosa escarpada y sin vegetación, o una montaña alpina silvestre en donde apenas crece algo de musgo, o una montaña llena de bosques, o una montaña minera de poca altura, o una colina con viñas, o finalmente, aunque esto no tan a menudo, un monte de las Olivas.

12 Pero,  ¿cómo puede convertirse un hombre en un monte de las Olivas? Esto lo dice el primer versículo de esta tarea: “Bienaventurado el que lee y oye a esta Profecía y guarda lo que está escrita en ella; porque el Tiempo del monte de las Olivas se ha acercado a él”. — ¡Y bienaventurado y sobre-bienaventurado será el monte interior de las Olivas de la vida dentro de cada hombre cuando Jesús venga y parta de allí!

13 ¡Ahora mirad, Mis amados Hijitos, ya tendríamos la suerte de haber unificado estos cuatro versículos diversos! Todo está ya bastante claro para vosotros con la excepción del monte de las Olivas. Pero no quiero reteneros nada, por eso sabed que el “monte de las Olivas” representa a la verdadera Humildad, Mansedumbre y la entrega con la máxima libertad, y la negación completa de sí mismo. Todo esto es el “Aceite[1] de la Vida”, el monte lleva el nombre de las olivas (aceitunas) que significa tanto como el fruto mismo.

14 Y además, después de haber mostrado largamente todo lo que es el Amor y lo que Él contiene, casi no es necesario mencionar que el monte de las Olivas significa tanto como el Amor puro y la verdadera Vida eterna que proviene de Él ( en caso que Jesús se encuentre sobre el monte de las Olivas),

15 Por eso aquí Yo no necesito daros mayores aclaraciones que tan solo decir aún: El primer versículo es totalmente Amor completo, igual el segundo, el tercero y el cuarto. ¡Si por tanto tenéis el Amor, tenéis todo!

16 Siempre habrá algunas cosas que no podrán ser ordenadas ni unificadas, sí, muchas ni siquiera siguiendo el camino de la Sabiduría — pero bajo el regimiento del Amor todo se encontrará muy bien ordenado de tal manera que el número Mil no está más lejos que el Dos del Uno. — ¡¿Acaso la Sabiduría no se fundamenta en un cierto orden jerárquico y acaso ella no ha inventado el sistema numérico?! Pero, ¿qué orden jerárquico considera el Amor verdadero, y qué número individual lo considera como propio?  — ¡Mirad, al Amor todo le es Uno!

17 Si queréis tomar una piedra que se encuentra ya mil años sobre una montaña, y la lleváis hacia otra montaña, ¿no descansará tan igual como descansaba en su lugar anterior? Mirad, así para el Amor todo está en su “lugar correcto” y todo está el “orden correcto”. La perfectísima construcción de grano por grano de arena hecha por un sapientísimo arquitecto no está en mayor orden que un montículo de arena en el campo del Amor que ha sido llevado por los cuatros vientos. Y así una gota del mar del sur queda perfectamente en una gota del mar del norte como muy bien pudiera ser tanto el primero como el número mil o incluso el enésimo[2].

18 Y justamente así sucede con cada una de las Palabras individuales, versículos, capítulos de las Sagradas Escrituras, debido a que en el Amor todo se comporta de la manera más ordenada así esté todo en todas las direcciones, arriba, abajo, adelante, atrás, allá, acá, avanzando, retrocediendo, y también entremezclados, de tal manera que nunca es posible pensar en algún desorden, ni en alguna contradicción.

19 ¡Por eso, en todas las cosas, manteneos siempre en el Amor— y así encontraréis con seguridad la Vida de tal manera que más fácil sería perder la posición del sol en el día más límpido y con ojos abiertos y muy bien capacitados, que perder el Orden eterno y con él la Vida eterna en el Camino del Amor!

20 Mis amados Hijitos, tened bien en cuenta todo esto y tomadlo vivamente en vuestros corazones, y así, con seguridad y certeza, también encontraréis a Mí y la Vida eterna; ¡sí, incluso mil veces con mayor certeza y seguridad que vosotros podéis hallar con vuestra mano, siendo ella ciega, cada parte de vuestro cuerpo!

20 Y para la saciedad que se diga: ¡Manteneos en todo sólo en el Amor y así Me tendréis a Mí y a la Vida eterna! — Amén

21 ¡Mi Amor, Mi Gracia, Mi Misericordia y Mi Bendición esté con todos vosotros! Amén.


[1] Aceite proviene de la palabra árabe Azeit. De la aceituna (del árabe azeituna), o de la oliva se extrae uno de los aceites más valiosos de la naturaleza. La oliva (del latín oliva, del griego elaia) es el fruto del olivo. El olivo (olea europaea) es un árbol del mediterráneo que florece todo el año.

[2] Enésimo: Que se repite un número indeterminado de veces. Un número extremadamente enorme.

Fuente: “Dadivas del Cielo”,
página 27 del tomo 2
recibido por Jakob Lorber
el 22/2/1842