Si ella empieza a buscarme, solamente a Mí, y a amarme, entonces Yo tampoco le retendré lo pequeño, todo aquello que llegue a sentir en el corazón.

La tarde del 4 de abril de 1842

1 ¡Bien, bien! ¡Verdad, verdad! - ¡Ya lo he escuchado! - ¡Por eso tan solo escribe una palabrita muy corta para aquella que tiene, escondido en su corazón, un anhelo por Mí que es aún débil, pero para eso tiene uno mucho más vivo por aquello que es del mundo!

2 Si ella quiere, que, en cada momento, se esfuerce por dirigirse hacia Mí en su corazón y que Me ame porque Yo soy - y no porque Yo puedo darle un esposo y otras cosas que la alegrarían en el sentido mundano. ¡Porque todas estas cosas golpean dura y pesadamente en Mi corazón!

3 Si ella empieza a buscarme, solamente a Mí, y a amarme, entonces Yo tampoco le retendré lo pequeño, todo aquello que llegue a sentir en el corazón. ¡Pero antes que Yo conceda esto a alguien, Me debe dar anticipadamente aquello que Me corresponde a Mí, por ser Yo mismo, y no motivado por las cosas del mundo!

4 ¡Por eso, que este, Mi primer saludo, sea para aquella que ha deseado una Palabrita de Mi parte! Si la toma en cuenta entonces Yo le mostraré otra "estrella" y le daré una cinta de unión grande y fuerte.

5 ¡Pero si ella hace esto motivada por una competencia contra sus hermanas, entonces, debido a su propia salvación, tendrá que pedir por mucho tiempo hasta que Yo la escuche por completo! Amén.

6 Esto lo digo Yo, a vosotros y a todos los hombres, hijos y hijitos del Padre santo y llenísimo de Amor! - Amén, amén, amén.

Fuente: dadi2.055
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Tomo 2, pág. 55
Recibido por Jakob Lorber
el 4 de abril de 1842