» ¡Cuando quieras o desees (¡pues el liberarte de las ataduras del poste occidental está a tu completo libre albedrío!) - desaparecerá también inmediatamente tu supuesta medianoche. «

13 de junio de 1842

0 Pregunta: ¡Señor! Me siento como si estuviera más muerto que vivo. ¿No pasará pronto esta medianoche con la ayuda de tu gran Amor, Gracia y Misericordia?

1 Respuesta: ¡Esto depende solo de ti! ¡Cuando rompas completamente con el mundo entonces la medianoche pasará! Si alguien está todavía atado entre dos postes opuestamente separados de tal modo que alguien lo tira en dirección al oriente, hacia el poste de "Vida" y por el otro lado también otro lo tira en dirección al occidente, hacia el poste de la "Muerte", ¿cómo se sentirá aquel que se encuentra ante tal tracción doble?

2 Pero vosotros mismos frecuentáis decir: "El sabio da su brazo a torcer" - y, Yo te digo que todo el tiempo tengo que hacer de "sabio" y siempre tengo que ceder en mi poste de oriente cuando el atareado "maestro" en el poste occidental empieza a tensar sus cuerdas demasiado fuerte.

3 ¡Si yo también tirara en tal oportunidad, te volverías parecido a un insecto al que se le acaba el aliento espiritual. Y exactamente este estado es en el que estás por eso sientes como si estuvieras más "muerto que vivo"!

4 ¡Pero cuando quieras o desees (¡pues el liberarte de las ataduras del poste occidental está a tu completo libre albedrío!) - desaparecerá también inmediatamente tu supuesta medianoche, pues el poste oriental ya no tendrá más sombra, pero para esto lo tendrá mucho más el poste occidental!

5 Quien me glorifique con su fe y a quien Yo haya atado ya con lazos de amor por todos los lados, hace bien si es que se libera inmediatamente de todo aquello que lo tire hacia el poste occidental.

6 ¡Y en verdad aquello tampoco es difícil como uno se pueda imaginar! ¡Y es que un Amor verdadero hacia Mi lo vuelve todo fácil y no hay cosa que le sea imposible!

7 ¡Pero si a veces quisieras realizar un pequeño cálculo con respecto al poste occidental, Yo te digo que verías muy fácilmente como permites que aún rodeen tu cuerpo algunos lazos provenientes del occidente!

8 ¡Estos deben dejar el cuerpo! ¡Porque si no tu supuesta "medianoche" no mejorará! - ¡Observa bien esto! ¡Pues ahora Yo ya no necesito decir de Quién viene esta dádiva!

»Dádivas del Cielo«, Tomo 2, página 102,
recibido el 13/6/1842 por Jakob Lorber