Por eso conviértete igual al comprador que vendió todas sus riquezas para comprar la pesada perla genuina para que así veas dentro de ti a la aurora santa de la vida eterna que proviene del brillo de esta perla.


4 de noviembre de 1842

1 ¡Tan solo escribe lo que quieres escribir! - Escribe que le digo a A,H.-W que el día del nacimiento del cuerpo dice ciertas cosas que el hombre en su vida en el mundo no puede comprender mientras no haya llegado por completo a la vida espiritual.

2 ¿Acaso debería Yo darlo a conocer aquí? - Eso no serviría de mucho. Porque toda ciencia externa no puede vivificar al espíritu del hombre como tampoco el aire externo que no es inhalado puede vivificar los órganos de los pulmones, o tan poco como el simple mirar de todo tipo de alimentos puede satisfacer un estómago hambriento.

3 Por eso quien quiera estar satisfecho espiritualmente, debe tomar el alimento dentro de sí en la acción, para que con la actividad interior; con acción siempre diligente; el espíritu se ejercite y con esto fortalezca, crezca y, entonces a través de esta acción constante; se caliente, hierva y finalmente arda. Cuando haya sucedido esto, entonces el hombre también ha alcanzado la ciencia verdadera y viva, a través de la cual puede ser guiado por toda sabiduría.

4 Apenas es necesario mencionar que bajo el término "hervir" y "arder" se sobreentiende el Amor hacia Mí, y bajo el "calentarse" el Amor hacia el prójimo. - Está escrito ya en la Palabra: "Si no puedes amar al prójimo, al hermano que ves, ¿cómo entonces quieres amar a Dios que no ves?" - No significa esto lo mismo que cuando Yo digo: Si una cosa, capaz de arder, no ha sido calentada, ¿acaso podrá arder sin el necesario calentamiento previo? - y entonces, ¿cómo arder hacia una luz de vida interior y después hacia la ciencia interior y viva y de esto hacia la Sabiduría resultante, sino ha habido el correspondiente calentamiento y hervor?

5 Se dirá: ¡La pólvora se enciende con seguridad sin el previo calentamiento ni el previo hervor, y el rayo se despliega del aire frío y de una nube helada! . Oh, claro, digo Yo, pero la luz de la pólvora encendida, así como la del rayo, no ayuda mucho porque no sirve como algo duradero, y además ambos encendidos veloces actúan siempre devastadora y destructivamente. Por lo general aquello que sucede o se genera repentinamente, también desaparece así como surgió, y con seguridad no deja nada más que solo un impacto dañino, si es que no es la muerte permanente. Por eso para el ardor verdadero y ardor benefactor es necesario un previo y justo calentamiento y hervor, sin los cuales nunca se puede llegar a un ardor interior, y por eso tampoco a una luz verdadera y permanente.

6 Por eso, tú, Mi amado A.H.-W, vuélvete completamente caliente y hierve, para que así puedas observar pronto el efecto sagrado del ardor interior. - Pero el "hielo-del-mundo", que son las preocupaciones mundana, tienes que expulsarlas de ti porque de otra manera el calentamiento y el hervor no harán progresos. Porque créeMe: ¡Las preocupaciones mundanas, sin importar el tipo que sean, y las riquezas mundanas son hielo puro para el espíritu. Y el exclusivo conocimiento del entendimiento es la servidumbre y esclavitud del espíritu!

7 Por eso conviértete igual al comprador que vendió todas sus riquezas para comprar la pesada perla genuina para que así veas dentro de ti a la aurora santa de la vida eterna que proviene del brillo de esta perla. ¡CréeMe que esto es así! Porque Yo, tu Padre Santo, te lo doy a conocer desde Mi Boca por la hora de tu nacimiento. Amén.

Fuente: dadi2.140
»Dadivas del Cielo«, tomo 2, Pág. 140
recibido por Jakob Lorber el 4 de noviembre de 1842