Cada uno puede hacer lo que quiera. A quien Yo invito puede venir o no. Porque el mundo tiene sus hijos, y Yo tengo los Míos. Pero cuando Yo llamo a los Míos, y ellos no vienen Yo los dejo que saboreen muy bien el mundo ...

16 de abril de 1843.

1 ¡Tan solo escribe porque Yo ya sé lo que tienes y no es precisamente de inmensa importancia!

2 Mira, por ahora no es posible ni aconsejar ni ayudar a aquél por quien preguntas. Porque constantemente está buscando su felicidad en el mundo y tan solo quiere mejorar su situación mundana a la que, en el fondo, Yo no le presto casi nada de atención, porque él no Me busca motivado por Mí, sino por el loco mundo.

3 El año pasado Yo le invité amigablemente a Mi Mesa y Cena. Solo que, debido a mucho mundo, él no ha tenido tiempo para hacer lo que Yo le he aconsejado. ¡Consejo con el cual hubiera reconocido el porqué él ha sido puesto por Mi en el mundo! ¡Él sirve y vive únicamente para el mundo, por eso también tiene que conformarse con el salario del mundo!

4 Cada uno puede hacer lo que quiera. A quien Yo invito puede venir o no. Y Me es igual que alguien, que ha sido invitado una vez, venga o no venga. Porque el mundo tiene sus hijos, y Yo tengo los Míos. Pero cuando Yo llamo a los Míos, y ellos no Me escuchan y no Me quieren entender y no vienen porque están muy ocupados con el mundo, a ellos Yo los dejo que saboreen muy bien el mundo y les dejo sentir qué sabor tiene.

5 ¡Y cuando ellos hayan saboreado el mundo hasta la saciedad y hayan aprendido a “valorar” suficientemente el salario del mundo entonces otra vez ya no dejarán de lado tan fácilmente Mi llamado cuando este vuelva a llegar a ellos!

6 Y Yo te digo: Lo que sucede en el entorno de este hombre lo permito específicamente para que él mejore. Yo dejo que saboree el mundo a grandes bocanadas para que con esto él pueda darse cuenta cuál es la utilidad que le genera su magistratura, porque él, debido a su magistratura y afán mundano, nunca ha tenido un tiempo verdadero para siquiera ocuparse de Mí aunque sea solo un poco y de vez en cuando.

7 ¡Ya que él tiene miedo de volverse ciego en un instante al leer de vez en cuando un capítulo de Mi Libro, entonces que por eso pruebe mucho más leer en los papeles de su magistratura y vea todo lo que sus ojos son capaces de soportar!

8 Todo su estilo de vida no Me gusta. ¡Por un lado él se cansa cuando se trata de poder ganar el tiempo más bonito para Mí, pero al mismo tiempo puede estar lleno de energía cuando el tiempo no está dedicado a Mí y en donde no tiene nada que ganar!

9 Por eso por ahora a este hombre no se le puede aconsejar ni ayudar así como lo cree él, sino que él será sanado por Mí de forma homeopática, es decir a través del mundo mismo!

10 Sin embargo quiero que este comentario valga únicamente para ti y también para los otros tres. ¡Y por eso ellos pueden darle tan solo golpes y despertadores a través de la palabra, pero que se entienda bien, solo en el momento pertinente!

»Dádivas del Cielo«, Tomo 2, página 185,
recibido por Jakob Lorber