Una parábola sobre la preexistencia

15 de agosto de 1844

0 Pregunta de Ans. Hüttenbrenner:

"Oh Señor, ¿tuve yo ya una existencia anterior en algún lugar? - ¿No pensaba, sentía y actuaba ya antes que mi madre me concibiera?"

1 Escucha tú, mi amado amigo A. H. -W.:

Vosotros decís a menudo: "¡Esta es una pregunta delicada!"

- Y mira, aquí Yo también debo decirte así: "¡Esta es una pregunta delicada!"

2 ¡Responder con un sí o un no, ambas respuestas serían igual, porque quieres creer tanto en la primera como en la segunda. ¡Y es que en esta situación de tu vida terrenal no se te puede dar ninguna prueba fácil de entender que demuestre la verdad o falsedad de tal suposición, y tampoco se te puede dar una respuesta porque hay que tener consideración por tu bienestar espiritual que tiene que gozar de libertad!

3 ¡Pero te daré una imagen! - ¡Si posees Sabiduría, entonces podéis deducir mucho de ella! - Y entonces escucha pues:

4 Mira, había un gran príncipe; éste poseía un país muy rico en oro, plata, piedras preciosas, campos, pastos, animales y bosques de las mejores especies. Y este país era habitado también por un pueblo justo.

5 Pero también , vecino a él, había otro príncipe cuyo país era mucho más pobre en todas las riquezas mencionadas. Y además había alrededor de ellos una cantidad de otros príncipes más pequeños, y todos ellos eran bastante más pobres en todo aquello que tenía el páis del primer príncipe rico.

6 ¡Pero este príncipe no le prestaba atención a sus riquezas, por más grande que estas fueran, sino sus ojos estaban siempre mirando los bienes de los príncipes que eran mucho más pobres y buscaba la manera de apoderarse de esos bienes!

7 En medio de estos príncipes vivía un hombre muy sabio que no poseía nada más que su gran sabiduría. Sin embargo, por ese mismo motivo él era el más rico entre todos, porque ningúno de los príncipes se atrevía a hacer algo sin sus consejos.

8 Una vez, el príncipe extremadamente rico preguntó a este hombre sabio sobre cómo debería hacer para apoderarse de los bienes de los otros, para que así pudiera dejar de consumir las grandes riquezas de su país, las cuales él no las consideraba?!

9 Y este hombre sabio le dijo: "¿Sabes algo? ¡Mira aquí tengo un buen consejo para tí! ¡Si quieres incentivar tu deseo injusto, entonces conviértete en un hombre como yo! ¡Da todo lo que tienes a aquellos a los que quieres quitarles todo, entonces así serás igual que yo, que no poseo nada, y sin embargo, tengo todo. Y así tú podrás tener todo a tu disposición así como lo tengo yo, que también lo tuve todo, pero lo entregué todo, justamente por eso, para tener una ganancia mil veces mayor!"

10 ¡Al príncipe rico le gustó mucho el discurso del hombre sabio, y actuó inmediatamente de acuerdo a sus palabras!

11 Y cuando él había convocado a todos los príncipes para este fin, para renunciar por completo a su país, aquí ellos le preguntaron llenos de sorpresa sobre el porqué él hacía esto.

12 Y el gran príncipe dijo: "¡Porque yo obtengo, haciendo justamente esto, la verdadera Sabiduría, en la que está contenida todas estas riquezas multiplicadas por mil!" - Cuando los príncipes oyeron esto, dijeron: "Si esto es así, entonces ya eres un hombre verdaderamente sabio y nosotros queremos que seas el regente que gobierne sobre todos nosotros!"

13 Pero el príncipe dijo: "¡Así no, mis queridos amigos, ahora yo he dado recién mi primer paso en la escuela de la Sabiduría! - ¡Dejadme primero terminar mi carrera y tomad mis bienes! ¡Cuando vuelva, después de haber completado la escuela, quiero ser para vosotros un guía verdadero!"

14 Con esto, los otros príncipes tomaron posesión del país rico. Y el príncipe rico se dirigió a la escuela de Sabiduría del hombre más sabio.

15 ¡Mira, esto es una imagen secreta, en ella está la respuesta! - Esfuérzate en alcanzar esta imagen, entonces se te encenderá, para toda la eternidad, una luz en todas las cosas. Amén, amén, amén.

Fuente: dadi 2.287
»Dadivas del Cielo«, tomo 2, Pág. 287
recibido por Jakob Lorber el 15 de agosto de 1844.