»Hagan a los hombres todo lo que quisieran que también les hagan a ustedes«

15 de agosto de 1844

1 "Hagan a los hombres todo lo que quisieran que también les hagan a ustedes. 2 Mira, en ello radica toda la justificación de una buena acción. ― Y una auténtica virtud es consolar a los afligidos, animar a los deprimidos, ayudar a los necesitados, levantar a los caídos, liberar a los prisioneros en espíritu, fortalecer a los débiles, mostrar el camino recto a los errantes, evitar todo disgusto  e impedir que otros se disgusten, para que si alguien tiene un tesoro no lo guarde sólo para sí, sino que lo comparta hasta la última gota.

3 Pues, verdaderamente nadie heredará mi reino hasta que no haya entregado todo lo que tiene. ― Y, en efecto, aquél de ustedes que no se vuelva previamente como el más pobre de los pobres, tanto en el mundo como en el espíritu, no recibirá Mi reino vivo dentro de sí.

4 Pues mientras alguien no se vuelva un extranjero en el mundo, nunca se sentirá morador de Mi reino.

5 Mas si alguien piensa y dice: "Señor, cuando mi oficio o una fortuna me permitan vivir tranquilamente y esté bien provisto para satisfacer mis necesidades corporales, entonces, oh Señor, quiero dedicarte todo mi tiempo." ― En ese caso le diré: "Amigo, conforme a mi eterno orden tal tiempo tuyo no me sirve de nada. Pues Yo mismo no he enseñado que primero se deba buscar el abastecimiento mundano y que recién cuando se haya encontrado se busque Mi reino, sino precisamente lo contrario. Pues se dice: "Busquen ante todo el reino de Dios y su justicia, entonces obtendrán todo sin ningún esfuerzo!"

6 Es por eso que el que quiera cosechar Mi reino, primero deberá despojarse de todo. ¡Entrega todo y repártelo entre los pobres y sígueme, así cosecharás Mi reino!

7 Con esto les queda suficientemente señalado lo que se requiere para saber si uno está actuando en y desde "Mi reino" y cuándo es que Yo me complazco plenamente con una obra consumada!

8 Si haces algo bueno y preguntas si es de Mi agrado, entonces bien que tienes a Mi reino fluyendo de afuera a tu interior, pero de ningún modo lo tienes dentro de ti.

9 Si realmente tuvieras Mi reino dentro de ti, tal y como te lo he dado desde afuera para obstaculizarte la vista al mundo, después de una obra no preguntarías si ha sido una inspiración Mía y, por lo tanto, justa y de Mi agrado. Más bien, si hubieras obrado partiendo de todo amor y sabiduría angelicales, dirías solamente: "Oh, Señor, soy un siervo inútil y holgazán."

10 Mira, ¡ese es el verdadero "Reino de Dios"! Y esa es la forma en que debes actuar partiendo de Mi amor ― entonces todo estará bien, conforme y será enteramente de Mi agrado.

11 Dicho sea de paso, tu manera de obrar fue la correcta y una buena virtud. Pero no le atribuyas importancia si quieres que Yo la vea. Tampoco te jactes de ella en ninguna parte si es que quieres mi honor. Pues lo que haga tu mano derecha, no se lo cuentes ni siquiera a la izquierda. Entonces sí aceptaré tu obra y te honraré porque me honraste a Mí.

12 Mas, ante todo, busca Mi reino vivo dentro de ti de la manera antes mencionada ― entonces siempre sabrás cuál ha sido la fuente y el motivo de tu proceder y para Quién lo has hecho.

13 Que esta doctrina te sea eternamente sagrada. Amén. Te lo digo Yo, tu Padre bueno y santo.“

Fuente: “Dadivas del Cielo”,
página 289 del tomo 2
recibido por Jakob Lorber