¡Por eso quien Me quiera buscar y encontrar que Me busque entre los pobres!



1 de enero de 1847

1 ¡Sí, sí, tan solo escribe una pequeña bendición casera a los hermanos y hermanas que Me buscan y esto lo hacen con diligencia, y Me aman, y aun Me aman en Mis hermanos y hermanas pobres!

2 Y esto es Mi deseo especial para todos vosotros que estuvistéis Conmigo y aun lo estáis si es que lo queréis: Que tengáis una alegría especial en Mis hermanos y hermanas pobres y que compartáis con gusto vuestro almacén con ellos. Y cuanto más harapiento y más pobres sean ellos, tanto más valioso sean ellos para vosotros, porque estos están más cerca que ellos que tienen el derecho de llamarse menos pobres y menos necesitados.

3 Preguntad a los pobres antes que hagáis algo por ellos, pero no de la forma siguiente: "¿De qué manera has llegado a esta miseria? ¡¿Porqué no has trabajado en el tiempo justo y porqué no has ahorrado?!" O: "¿Porqué, a pesar que las circunstancias de tu capacidad económica se mostraban al principio tan limitadas, has tomado una esposa y para empeorar las cosas aun en cuanto a tu subsistencia, has engendrado hijos todavía?" pues estas y otras preguntas similares están faltos de amor.

4 ¡En Verdad, en Verdad, quien actúe de esta manera es quien exige explicaciones sobre Mi Administración casera! Pero quien Me exija explicaciones y quiera juzgarme a Mí a través de Mis pobres, a aquel también Yo, que soy el Dios eternamente todopoderoso y soy el Señor de toda vida y toda muerte, le exigiré una explicación en un determinado momento de tal manera que ni siquiera el ángel más perfecto pordrá excusarse una de mil preguntas, mucho menos lo podrá hacer un hombre mundano que asume el papel de juez que quiere investigar a los pobres y quiere juzgarles antes de darles algo a ellos.

5 ¡Mientras tengáis aun a los pobres, tambiém Me tendréis a Mí y Mi Bendición. Pero si ellos os abandonan, entonces que ingrese entre vosotros la peste del infierno y os mortifique por la eternidad! - ¿Acaso no dice en las escrituras: "¡Vende todas tus grandes riquezas y repártela toda entre los pobres y después sígueme, así encontrarás un gran tesoro en el Cielo!"?

6 Si queréis podéis ahorrar bien para vuestros hijos, y sin embargo esto nunca lo he dado en mandamiento, entonces ¿¡porqué os es muy difícil hacer algo que sí es Mi Voluntad expresa!?

7 ¡Y, con esto, Yo no quiero amonestaros como si fueráis vosotros tales hombres ávaros que merezcan tales palabras duras, sino tan solo quiero mostraros el camino verdadera para que siempre queráis reconocer de qué manera vosotros podéis mostraros agradable ante Mí a través de los hermanos y hermanas pobres, y para que no hagáis igual que el mundo que tiene Mi Juicio y tiene la muerte eterna en todo lo que éste hace!

8 ¡Bienaventurado sea el misericordioso! ¡Que todos ellos encuentren misericordia en Mí y que en lo posible sean salvados de la muerte eterna!

9 ¡Que esta palabrita sea para todos vosotros una buena "bendicion casera"! - ¡Si es que la tenéis en cuenta con gusto, entonces Yo también os tendré en cuenta todo el tiempo y Mi Gracia estará por la eternidad con vosotros en la misma medida de cómo os comportéis hacia los pobres, entre aquellos con quien Yo vivo corporalemente sobre la Tierra!

10 ¡Por eso quien Me quiera buscar y encontrar que Me busque entre los pobres! - Esto lo digo Yo, vuestro Dios, Señor y Padre por la eternidad! Amén.

Fuente: dadi2.305
» Dádivas del Cielo «
Tomo 2, pág. 305
Recibido por Jakob Lorber
el 1 de enero de 1847