Porque cuando alguien se arrepiente de haber pecado, entonces aquí Yo también Me arrepiento de haber querido castigarle por ello.

2 de mayo de 1847

1 ¡Tan solo escribe! - Existe una diferencia abismal entre una confesión en la que los pecados son perdonados en la iglesia romana, y una confesión en la que un hombre es limpiado a través de Mi Palabra viva y es bautizado con el Espíritu Santo por algún sacerdote, solo para cumplir con el culto externo.

2 Porque en el primer caso, supuestamente debido al perdón de los pecados, se realiza una acción que no está ordenada en ninguna parte de las Escrituras. Pero en el segundo caso, los pecados han sido perdonados ya, por completo, hace mucho tiempo, y tan solo tiene que ser mostrado a algún sacerdote sensato, con lo cual el hecho de mostrarse puede consistir en un tipo de confesión, en la cual, el que se muestra al sacerdote puede indicar, qué, cómo y cuando ha pecado, y cuándo ha abandonado por completo estos pecados a través de Mi Gracia y no los ha vuelto a cometer.

3 Entonces también, el sacerdote sensato le dará la usual absolución externa, después de la cual el que ha realizado la confesión de esta manera, puede recibir la comunión como lo indica el culto, con el fin de satisfacer las exigencias externas de la iglesia en la que él se encuentra.

4 Pero se sobreentiende, por sí mismo, que si alguien fuera donde un necio sacerdote que le quiere negar la absolución, entonces tiene que retirarse de él, y esto, por decirlo así, con la mejor conciencia. ¡Pues, a quien Yo Mismo le absuelvo de sus pecados, a aquél se la ha perdonado ya, sin importar si miles de sacerdotes le quisieran retener sus pecados!

5 Aquél que ha sido rechazado, ¡que no tenga ningún escrúpulo debido a la Comunión,! ¡Pues quien lleva a Mí Mismo en su corazón en el espíritu del Amor, Gracia y Misericordia, aquél puede renunciar fácil y completamente de la comunión externa del culto porque en este caso se ha vuelto vacía!

6 Pero el mejor medio para obtener el perdón de los pecados es: No cometer más los pecados, arrepentirse verdaderamente de los que ya han sido cometidos, a modo de compensación dar a los pobres limosnas por amor a Mí y perdonar de corazón a todos sus enemigos y orar por ellos en el espíritu y en la verdad. Porque cuando alguien se arrepiente de haber pecado, entonces aquí Yo también Me arrepiento de haber querido castigarle por ello. - Y la limosna tapa ya la mayor parte de los pecados. - Y aquél que perdona, también será perdonado, y así tuviera él tantos pecados como la arena en el mar y como el pasto sobre la tierra!

7 ¡Por tanto estos son los únicos medios con los cuales cada pecador puede obtener el perdón de los pecados sin la confesión; aparte de ellos, no existe más medios!

8 Pero si alguien, de parte Mía, ha obtenido el perdón de los pecados de esta manera, que es verdadera y exclusiva, en donde él ha cumplido, en la acción y en el espíritu y en la verdad, con las condiciones descritas en el Evangelio, entonces él puede bien, si es que quiere, mostrarse a algún sacerdote sensato debido al culto externo. - ¡Pero este consejo no tiene validez como la: “condición para la bienaventuranza”! Sino que este consejo ha sido dado a vosotros tan solo para que, a través de su observación inofensiva, queráis atravesar, con el menor de los daños, por las diferentes situaciones de vuestra vida terrenal!

9 Podéis hacer todo lo que exige el culto externo, para no generar ira a nadie. Por que esto es ya las señales del renacimiento de vuestro espíritu, que también vosotros queráis agarrar en este tipo a las serpientes y escorpiones, y ellos no os haran daño, queráis beber también el vaso envenenado (es decir: escuchar la doctrina de Babilonia), y el veneno no os extiguirá.

10 ¿¡Yo pienso que he hablado suficientemente en buen cristiano!? - ¡Haced de acuerdo a esto y vivid! Amén.

Fuente: dadi2.321
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Tomo 2, página 321
Recibido por Jakob Lorber
el 2 de mayo de 1847.