Toma una pequeña mano llena de hojas de salvia y cocínalas en medio vaso (aprox.1/4 de litro) de agua. ¡Cuando el agua se ha vuelto verdosa, fíltrala y déjala entibiar y enjuágate la boca con ella! Esto que sea a diario, así nunca tendrás dolores de muelas, en especial si también cumples con la dieta anterior que es muy sencilla.

1 de diciembre de 1847

1 Bien, ¡escribe una pequeña recetita para nuestra Wilhelmine Gabiela que está enferma!

2 ¡Mi amada hijita! Si bien tienes que cargar una cruz pequeña y verdadera con lo de tus dientes dañados, no obstante ten aún solo paciencia por un corto tiempo, entonces ya habrá mejoría. Mira, tú estás libre de aquellas enfermedades que, si bien menos doloras, son mucho más peligrosas para la vida de tu cuerpo, porque Yo te envío aquellas enfermedades que no son peligrosas a la vida.

3 ¡Toma diligentemente sólo laxante aún durante algunos días más y no comas fruta que tu carne se espesa y se vuelve ácida!¡Mantén tus pies calientes, nunca comas demasiado caliente y evita las corrientes de aire! ¡No te levantes de tu cama demasiado temprano que estás sufriendo esta afección porque el sudor en la mañana siempre es el mejor remedio contra tales afecciones reumáticas! Así mejorarás pronto y permanentemente.

4 Tampoco debes frotar al diente doliente, no restregarlo con la lengua ni succionar al diente porque tales acciones irritan demasiado al nervio expuesto - así también el dolor desaparecerá mucho más rápido.

5 También debes taponarte los oídos con algodón, en invierno como también durante los demás climas ventosos y húmedos y de tal manera que hagas dos bolas pequeñas, no muy comprimidas de algodón puro, envolver un pedazo de alcanfor del tamaño de un grano de trigo sin su corteza dentro de cada bolita para que después te tapones los oídos con estas bolitas. Esto te protegerá, junto a Mi ayuda, muy bien contra futuros reumatismos.

6 Pero también puedes dejar que te extraigan las raíces podridas con el tiempo, en tu casa, debido a tu miedo, con lo que sentirás menos dolor. Entonces, en el futuro, estarás libre completamente de tu afección, aunque no sufrirás después mucho más si es que cumples con estas reglas sencillas. - ¡Pero un poco de sufrimiento de vez en cuando no hace daño a ninguna alma!

7 ¡Pero si tienes dolores muy fuertes, entonces ponte rábano picante (Meerrettich) en la nuca y sobre la planta de los pies! Y si alguien tiene fuerza magnética que sumerja el dedo anular en agua fresca y úntate por las noches siete anillos detrás de las orejas, así el dolor calmará en el momento.

8 ¡Pero principalmente ten una confianza viva y verdadera en Mí, así, pronto y para siempre, estarás sin dolor!

9 Tampoco te enojes a menudo por cosas sin importancia, así lograrás tener una sangre limpia.

10 Finalmente aún un enjuague bucal bueno: Toma una pequeña mano llena de hojas de salvia y cocínalas en medio vaso (aprox.1/4 de litro) de agua. ¡Cuando el agua se ha vuelto verdosa, fíltrala y déjala entibiar y enjuágate la boca con ella! Esto que sea a diario, así nunca tendrás dolores de muelas, en especial si también cumples con la dieta anterior que es muy sencilla.

11 Bien, ahora tienes una buena receta, no sólo para ti, sino también para tus hermanas y todos los que sufren tales dolencias.Pero esta receta te dará recién buenos y verdaderos servicios si tu confianza en Mí se vuelva viva y verdadera. - ¡Esto lo digo y lo doy para ti Yo, tu mejor médico! Amén, amén, amén.

»Dádivas del Cielo«, Tomo 2, página 389,
recibido el 01/12/1847 por Jakob Lorber