Ungüento Evangélico

Preparado de aceite y vino tinto

“Toma vino tinto sin preparación (es decir al natural, sin adición de azúcar o azufre) y aceite de oliva que esté puro (aceite virgen y prensado en frío), y con esto frótate, en las mañanas y las noches, el pecho, la espalda, el cuello, y en las noches también la cabeza y en especial las sienes, todo esto con la fe y confianza plenas en el Señor; pero durante este tiempo debes abstenerte de beber café y vino malo”

Fuente: La biografía de Jakob Lorber
K.G. Ritter von Leitner


Greifenburg, 15 de octubre de 1845

0 Mensaje a C. L. - Y así habla el Señor:

1 ¡Escúchame tú, Mi hijo débil de Mi Gracia! ¡Si deseas alcanzar la verdadera salud — tanto la de tu espíritu como también temporalmente la de tu cuerpo, entonces unta tu corazón diligentemente con Mi Amor, Gracia y Misericordia y ahuma tu pecho con el incienso eterno de la confianza plena y viva hacia Mí, que soy tu Padre todopoderoso y eternamente vivo, y así entonces alcanzarás la salud verdadera tanto temporal como eternamente!

2 Pero no pienses en tu corazón que Yo puedo ayudarte sólo con una medicina bendecida, sino cree más bien en que Yo puedo ayudar también sin remedios tanto a ti como a cualquiera.

3 Por eso, si tú buscas ayuda solamente en Mí, entonces sanarás completamente; ¡porque en Mi Amor llevarás la medicina más fuerte en tu pecho contra cualquier mal, cuyo remedio es el único medicamento universal!

4 Porque mira, toda medicina terrenal se asemeja, en sus efectos, a la lucha entre espíritus infernales y son, por lo tanto un verdadero “malum contra malum” (es decir: lo malo contra lo malo). ¡Pero Mi ayuda es siempre en todo sentido un “bonum contra malum” (lo bueno contra lo malo), por eso es la verdadera y única medicina con la cual el hombre puede ser sanado, desde su fundamento, contra cualquier mal para toda la eternidad!

5 Pero si tienes poca confianza en Mí y buscas Mi Bendición más en la naturaleza que en Mí, el Creador de la misma, entonces puedes usar el “Ungüento Evangélico” (ver fórmula más abajo), pero también sólo con la mayor posible tranquilidad y sosiego de tu ánimo, es decir de tus sentimientos y pensamientos, se puede alcanzar una mejoría de tus nervios, a los cuales tú rara vez les permites alimentarlos con un fortificante aire de las montañas.

6 Libérate de tus tareas mundanas por unas semanas y haz un viaje hacia mi creación libre, esto te fortalecerá en todo. Porque mira, en las ciudades del mundo Yo soy como un riachuelo muy pequeño y a menudo secándose, en el campo libre Yo soy como un gran río, y sobre las montañas Yo soy como el mar — y todo esto con el fin de servir a los hombres.

7 Por eso, ¡anda hacia el gran río, anda hacia el mar, en caso de que el riachuelo se seque! Allí encontrarás mucha sanación y fortaleza. Pues Yo ya os he dicho anteriormente: Vosotros deberías ir con gusto a las montañas. — ¿Porqué hacéis poco caso a Mi consejo y preferís estar más enfermos que sanos, tanto en el espíritu como el cuerpo?

8 Mi Doctrina es siempre una doctrina muy sanadora, quien la observa, aquél nunca sufrirá alguna emergencia y nunca tendrá de que quejarse. Por eso, ¡actúa tú exactamente según Mi Doctrina! No te apegues miedosamente mucho a la bienaventuranza de tu cuerpo, sino ten constantemente un corazón creyente y alegre, en Mi Nombre, para que así sanes tanto temporalmente como eternamente. Amén en Mi Nombre, amén, amén, amén. —

Fuente: dadi3.214
»Dadivas del Cielo«, tomo 3, Pág. 214
recibido por Jakob Lorber el 15 de octubre de 1845