Cada vez que sientas en tu pie una pequeña incomodidad piensa lo siguiente: ¡Ahora nuevamente mi buen Padre en el Cielo ha ajustado la cintita para mi salvación! - ¡Por eso todo mi amor al Él!


Fuente: MMG 2002

Greifenburg, 11 de setiembre de 1846

0 A Carl Ritter de Leitner:

1 ¡Escúchame Mi amigo y hermano desde tu corazón muy bien adornado! No te preocupes demasiado por tu pie que está algo debilitado, con el tiempo ya mejorará. ¡Mira, todo lo que Yo doy es bueno; pero lo mejor entre todas Mis Dádivas es la Cruz, porque en ella germina la verdadera Vida eterna para el alma y para el espíritu! -

2 Cuando de los árboles brotan demasiadas hojas, entonces dan poco o ningún fruto; pero cuando los árboles se ven más magros y enfermizos entonces dan mucho fruto. - Mira, así es también con el hombre mientras éste viva en esta Tierra. Si su cuerpo físico tiene mucha lozanía y salud, entonces aquí él siente poca necesidad de Mí y deja que Yo sea, como se dice en el mundo, un "buen hombre". Pero cuando tiene una pequeña enfermedad corporal, en especial cuando los médicos terrenales no pueden curarla, entonces el hombre es atraído de nuevo hacia Mí como si hubiera una cinta y empieza nuevamente a buscar ayuda en Mí lo que es muy saludable para su espíritu. Entonces éste (el espíritu) comienza a crecer de nuevo desde el interior y trabaja en los brotes de fruto futuros para la Vida eterna, lo cual es en sí mucho mejor que un cuerpo físico completamente sano con un espíritu casi completamente muerto del cual no brota ningún fruto para la Vida eterna.

3 ¡Mira, por ese motivo Yo también permito que se quede tu pequeña dolencia del pie, que no consiste en nada más que una cintita muy ligera que la he entrelazado muy suavemente alrededor de tu pie para que Yo tenga una especie de ayuda en Mi Mano para llevarte como con un andador por los terrenos pestilentes del mundo y conducirte hacia la Vida eterna! ¡Por eso esta cintita es algo obstinada y no se deja hacer desaparecer con ningún ungüento, ni se deja eliminar con ningún baño! - Pero cuando llegue el tiempo correcto entonces Yo te liberaré por completo y enteramente sin costo alguno.

4 Que esto sirva para tu tranquilidad y para tu gran consuelo, para que, con el tiempo, no te vuelvas pusilánime cuando Yo, de vez en cuando, ajuste en algo la cintita. Más bien cada vez que sientas en tu pie una pequeña incomodidad piensa lo siguiente: ¡Ahora nuevamente mi buen Padre en el Cielo ha ajustado la cintita para mi salvación! - ¡Por eso todo mi amor al Él!

5 ¡Si haces esto a menudo en tu corazón, entonces Yo soltaré poco a poco la cinta del pie y tomaré cada vez con más firmeza la cinta del corazón, - pero el lavado de los pies es lo primero en el renacimiento del espíritu!

6 Con esto que tengas Mi Bendición, Mi Amor, Gracia y Misericordia, por la eternidad, amén. -

Fuente: dadi3.219
»Dadivas del Cielo«, tomo 3, Pág. 219
recibido por Jakob Lorber el 11 de setiembre de 1846