El hombre justo no debe temer a nadie, y el hombre bueno de corazón es digno de su salario. - - -

21 de marzo de 1848.

A Mi amado amigo A. H. Willig.

1 ¡Mi amigo y hermano! Yo conozco todas tus acciones y te digo que así están bien y correctas. Si el mundo no lo quiere ver, no cambia en nada al asunto. Porque este mundo mal intencionado es realmente ambicioso por sobre toda medida, es malvado, tiene mala voluntad, es adicto al dominio y alegre del mal ajeno. Pues, junto a los muchos hombres malvados y necios también hay tantos hombres buenos, es decir, hombres mejor intencionados, que reconocen tu acción correcta y, en especial, tu buena voluntad. Pero justamente ante los rostros de estos hombres de mejores intenciones, el partido contrario y malvado tendrá que renunciar, a su supuesta victoria, por completo y lo más pronto posible.

2 Modifica un poco tus trabajos que presentaste ayer a Mi Siervo: Las expresiones en donde se menciona, en forma demasiada agresiva, a los delegados de la comuna y de los pobres. Estos delegados son, en parte muy tibios, ociosos y, entre ellos hay también los que son realmente malvados. Aunque al final no importe cómo sean ellos. Después de modificar tus trabajos dalos todos ellos a conocer públicamente, y así, no solo darás muchas cosas útiles al mundo, sino que crecerá el reconocimiento loable de tu persona entre los hombres de mejores intenciones. Y los contrincantes malévolos tendrán que reconocer al final que ellos han sido injustos contigo a través de sus palabras sueltas y amenazas de mala voluntad.

3 No tengas miedo, porque Yo estoy contigo y te protegeré, y en el futuro no te pasará nada malo como hasta ahora tampoco. Si bien aun vendrán tormentas terribles; pero donde Yo estoy, ellas no tendrán la capacidad de hacer ningún daño. ¡Cuanto más intensa aparezca una tormenta, tanto más corta es ella; pero después vendrá pronto otro aire completamente diferente!

4 También quieres saber bien si debes o no mantener el cargo actual. Aquí Yo te digo: Mientras las cosas estén así como están, entonces permanece lo que eres. ¡Pero con el tiempo reune a los hombres mejores y a los más reconocidos de la ciudad y pregúntales por su consejo en este asunto, y haz lo que ellos te digan! Yo pienso que ellos no te rechazarán, porque se dan cuenta muy bien de tus habilidades.

5 Pero aquél tiempo, como ya experimentarás pronto, el viento necio de la actualidad dará un giro notable, así como ya ahora la bandera que mueve el viento está muy inestable, y entonces tu asiento en el cargo estará tres veces más firme que nunca. - A menos que el partido malvado no quiera someterse a la voluntad de los mejores, pues, sus propias y libres voluntades no pueden serles quitadas; entonces recién allí tendrías que retirarte del cargo, porque ellos ya no serían dignos de tu presencia. - ¡Pero entonces observa bien con que juicio visitaré Yo a esta ciudad! Yo te digo: ¡Sodoma y Gomorra estarían comparativamente en mejor situación! - Porque sabes que Yo tengo una Paciencia muy grande, pero ella no está sin límites. ¡Ay del pueblo miserable que rompa Mi Paciencia! - ¡En verdad, Yo te digo, esta vez Mi Paciencia está colgando ya más de tan solo de un hilo muy débil, válido tanto para grandes como para pequeños!

6 Finalmente Yo te hago notar aun lo siguiente: Si quieres dar en matrimonio a tu hija con un hombre prusiano, entonces hazlo en secreto como sea posible, o postérgalo por un tiempo largo, porque aquí hay algunos hombres mal intencionados que sienten que han sido puestos en desventaja y quieren hacer maldades en el día del matrimonio de tu hija y al novio. Esto te lo digo como una regla de orientación. Pero lo mejor sería que suspendas este asunto por completo, por lo menos por ahora. Porque Yo te digo, que el país en donde ella se casa será visitada con tres plagas muy poderosas, porque éste no ha reconocido mis visitas correctivas muy pacíficas!

7 Pero tu yerno futuro haría lo mejor si él vendiera todos sus bienes de su país y se comprara algo aquí, en este páis, en algún lugar; porque sus bienes tendrán pronto, con la tormenta de este tiempo, una apariencia muy desvastada.

8 Yo, como un verdadero amigo y hermano a sus amados amigos y hermanos, te he mostrado, Mi amigo y hermano, de la manera más concisa, todo lo que haría bienaventurada a toda tu casa. Pero tú haz como te he dicho y andarás buenos caminos, y Yo estaré contigo y te bendiciré todo el tiempo. Amén. - Esto te lo digo Yo, Tu Padre, Amigo y Hermano. Amén, amén, amén. ---

Fuente: dadi3.424
» Dádivas del Cielo «
Tomo 3, página 424
Recibido por Jakob Lorber
el 21 de marzo de 1848.