Este consejo para todos vosotros os lo doy Yo a ti, Mi hijita, por el día de tu onomástico como una cinta de unión.

25 de marzo de 1848.

0 A María H.

1 ¡Hijitos! ¡Yo os digo, ahora orad para que no caigáis en la tentación y en el juicio del mundo! Pues ante las puertas están la última liberación de Satán y el gran juicio del mundo. Juicio que también se llama el fin del mundo, - pero no significa el fin de la Tierra y de todas las criaturas en ella, sino el fin del mundo sobre la Tierra. ¡Este mundo es el pleno dominio actual del infierno sobre la Tierra. ¡Dominio que no durará mucho tiempo, pero sí sobrepasará en horror a todas las cosas que han sucedido desde el comienzo de la Creación sobre esta Tierra!

2 El necio pueblo, que está falto de Amor y que no quiere saber nada de Mí y, en abosluto, no quiere saber nada, el pueblo de esta ciudad se ha puesto a sí mismo el cuchillo en el corazón porque quiere estar sin leyes y ahora ha emprendido una guerra contra sí mismo. Y en un futuro cercano se formará una contienda horrenda, lo que en el fondo será bueno; porque la serpiente se destruirá a sí misma. - Pero cuando empiece a ponerse peor, entonces, por supuesto, es aconsejable irse al campo, porque en las ciudades no dominará el orden por mucho tiempo. Por eso orad por la conservación del orden y de las autoridades actuales que protegen las leyes. Si estas son conservadas a través de las buenas oraciones entonces estará bien, - pero si la gente de malas intenciones logra expulsar a estos protectores de la ley, entonces orad doblemente y escapad al campo en Mi Nombre. Porque la ciudad se convertirá en una caverna de asesinos y ladrones y será castigada a través de una juicio terrible. - ¡Pero Yo os protegeré, si es que permanecéis en Mí, así como Yo permanezco entre vosotros y dentro de vosotros!

3 Este consejo para todos vosotros os lo doy Yo a ti, Mi hijita, por el día de tu onomástico como una cinta de unión. Obsérvadlo también todos vosotros, cuando haga falta. En Mi Nombre, amén, amén, amén. -

Fuente: dadi3.426
» Dádivas del Cielo «
Tomo 3, pág. 426
Recibido por Jakob Lorber
el 25 de marzo de 1848