El alma sin ciencia no es buena,
y aquel que se precipita, peca.

Proverbios 19:2

Contenido

La estructura del cerebro humano

1 (El Señor:) «Ahora vamos a ver si hay manera de conseguir un modelo de tablillas cerebrales para vuestra enseñanza. Rafael nos pudiera traer dos cabezas humanas naturales, porque ahora mismo en el Capitolio de Roma acaban de decapitar a dos criminales capitales; pero con estos cráneos ganaríamos poco o nada.

2 Por eso sea que el ángel de cualquier arroyo nos traiga cuatro guijarros adecuados, blancos y completamente puros. Con estos procuraremos a modelar un cerebro humano tan real como nos permita esta materia.

¡Rafael!, ¡consíguenos lo pedido!».

3 De repente Rafael se quedó invisible durante siete momentos; pero también repentinamente reapareció a nuestro lado y puso cuatro guijarros blancos como la nieve delante de nosotros sobre la mesa - es decir, delante de Mí. Había dos grandes y dos más pequeños, conforme el cerebro de la parte anterior de la cabeza -para imágenes- y el pequeño de la región occipital, para las señales sonoras.

4 Cuando las piedras se encontraron en el orden correcto delante de Mí, las toqué y se volvieron transparentes como cristal de roca. Acto seguido las soplé y se partieron en millones de pirámides ínfimas de cuatro caras, de modo que cada una tenía tres caras laterales y una como base.

5 Los dos guijarros colocados a mi mano derecha representaban el cerebro en el orden correcto, y los dos a mi mano izquierda el cerebro en un orden invertido por una educación incorrecta y por otras malas influencias posteriores, como generalmente es el caso entre los hombres.

6 Pero no había solamente pirámides, pues entre más bien pocas pirámides se veía toda clase de formas y tipos geométricos que existen en el arte de la medición. Y eso aún mejor porque mediante otro soplo sobre las imitaciones de cerebros les había aumentado el tamaño por el décuplo.

De modo que ahora delante de nosotros había cuatro montones bastante grandes sobre la mesa, por lo que Rafael de prisa tuvo que ampliarla considerablemente - ante los ojos de los discípulos sobremanera sorprendidos.

7 Y Yo les dije: «¡Ahora podéis observar la forma de las tablillas de todos los cuatro montones bien distinguibles!

8 Aquí a la derecha veis el gran cerebro de la parte anterior de la cabeza que consiste en pirámides perfectamente regulares, y también veis el pequeño cerebro de la región occipital que consiste en pirámides igual de perfectas, sólo que estas no tienen más que un tercio del tamaño de las primeras - pero para el alma son todavía sobradamente grandes para la grabación de las señales que producen las vibraciones del aire.

9 ¡Ahora observad también los dos montones a mi izquierda! Acá y allá hay un hueco que da motivo para mucha clase de reflexiones falsas - como más tarde lo veréis en la realidad. La cabeza occipital que parece del todo a la parte anterior de la cabeza también tiene formas de tablitas tres veces menor que esta.

¡Pero ahora fijaos en sus formas!».

10 En seguida todos se acercaron para contemplar el cerebro -representado por los cuatro guijarros en medida engrandecida- de momento todavía en su forma de tablillas piramidales sin la subdivisión interior de sus células ni la unión entre las tablillas mismas.

11 Y les dije: «Cuando todos os habréis hecho una idea lo más exacta posible de este modelo, mediante otro soplo voy a separar las tablillas en células. Y en cada una de estas células uniré las tablillas según su polaridad; uniré las células entre ellas, y uniré la parte anterior de la cabeza con el occipucio, para que de esta manera las tablillas cerebrales -fueran del genero que fueren- se vuelvan aptos para la grabación de imágenes y signos».

12 Cirenio se quedó boquiabierto, pero finalmente dijo: «¡Ahora caigo y veo claro! Seguro que los antiguos egipcios, los que al principio construyeron sus escuelas en forma piramidal, sin duda alguna todavía eran hombres anímicamente perfectos, es decir, íntimamente eran llenos de Luz y eran capaces de observar la estructura orgánica de su cuerpo. Estas formas piramidales -las más importantes para el reconocimiento del hombre- ciertamente les resultaban visibles, por lo que las eligieron para la construcción de sus escuelas magníficas.

Sí, ¡habrán estudiado y examinado tan perfectamente como posible la estructura de cada tablilla piramidal del cerebro y luego, a cada pirámide que ellos han construido, en su interior le habrán dado en grandes dimensiones una instalación como la habían encontrado en el organismo de una tablilla piramidal del cerebro!

13 ¡Es por eso que en el interior de una pirámide hay semejante multitud de corredores y cámaras diversas, de modo que un hombre común de ninguna manera sabe figurarse para qué lo uno o lo otro podría servir!

Señor, ¿he acertado?».

14 «¡Perfectamente! Así fue, y los egipcios también habían pintado las paredes interiores con diversas señales, escrituras e imágenes que representaban todo lo que un hombre aquí en la Tierra en su carne ha de conseguir luchando y aguantando, cómo ha de reconocerse a sí mismo, y que enseñan que el verdadero amor es la base de la vida».

La relación entre el cerebro de la parte anterior de la cabeza y él de la región occipital

1 (El Señor:) « Ahora voy a soplar otra vez sobre nuestros cuatro montones cerebrales y verás algo parecido a los dos veces dos obeliscos delante de las pirámides.

Consta que los obeliscos eran destinados a otro fin que las dos y dos columnitas delante de cada cara de las tablillas de las pirámides cerebrales; pues los obeliscos delante de las pirámides sólo indicaban que en estas se podía encontrar la sabiduría - para lo que, por cierto, sólo fue admitido un hombre cuya pureza estaba aprobada.

2 Las dos puntitas delante de cada una de las cuatro caras de las tablillas cerebrales -de las que cada piramidita cerebral posee pues ocho- son los lápices de escribir, los que o conforme cierto orden escriben sobre las tablillas o que marcan en ellas imágenes de correspondencias espirituales… y eso gracias al movimiento de los nervios cerebrales correspondientes, los que están en conexión orgánica-mecánica sumamente primorosa con los nervios de la visión y del oído.

3 ¡Pero ahora, ante todo, prestad mucha atención sobre lo que aún va a suceder!

Empezando nuestras investigaciones con el cerebro bien formado, vamos a llenar esas puntas de escribir de una linfa. Y quiero que las tablillas de este cerebro primero estén marcadas de manera correcta y ordenada, como si salieran realmente de un ánimo, y eso tratándose de imágenes y de sonidos».

4 Todos aguzaron su vista y fijaron sus ojos con la atención más viva en este modelo de cerebro. Por supuesto, tuve que hacer que las imágenes se produjeran con luz material relumbrante, porque en la luz del alma los ojos carnales de mis discípulos habrían visto poco o nada.

¿Y qué es lo que vieron los observadores atentos?

5 Vieron que saliendo de las pequeñas puntas se derramaron estrellitas rojizas y azuladas sobre las tablillas cerebrales, y eso en un orden en que una vista algo aguzada en las incontables estrellitas sobre las tablillas cerebrales podía descubrir las más diversas imágenes más sorprendentes.

6 Por supuesto, también hice que durante estos momentos los ojos de los observadores obtuviesen la capacidad de aumentar las imágenes como un microscopio, lo que en esta ocasión fue muy necesario, porque de lo contrario los observadores no se habrían enterado de las maravillosas imágenes y formas de los dibujos luminosos.

Ahí la ampliación décupla de las pequeñas pirámides del cerebro de antes no habría sido suficiente. Pero como ahora vieron las tablillas cerebrales mil veces ampliadas, todos eran capaces de enterarse de los muchos detalles.

7 Acto seguido Yo pregunté a Cirenio lo que veía ahora. Y el me respondió: «Señor, ¡milagros sobre milagros!

De las muchas ínfimas puntas de escribir sorprendentemente ágiles que se encuentran delante de las pirámides emana continuamente una multitud de estrellitas rojizas y azuladas…

Estas dos puntas chispeantes de las que cada una de las cuatro caras de las pirámides tiene dos, están continuamente en actividad, moviéndose delante las caras piramidales de enfrente y rociándolas con estrellitas. Se diría que este movimiento de un lado para otro aparentemente casual sobre tal tabla no podrá producir sino unos garabatos; pero sin embargo, como de por sí, salen obras gráciles y de aspecto agradable.

8 Ahora observo que cuando una cara ya está llena de dibujos, las dos puntitas se paran. ¡Lo que casi es increíble es que sobre tal tablilla triangular en un lapso tan corto hayan podido ser dibujadas estas mil veces mil señales y pequeñas imágenes!

Cierto es que las formas son todavía muy pequeñas, a pesar de que las vemos en el tamaño de la altura de un hombre; pero aun así estas pequeñas imágenes y señales son tan puras que uno no puede imaginarse cosa más pura y más perfecta.

9 Pero ya que en la región occipital hay tablillas muy parecidas a las de la parte anterior de la cabeza, ¿por qué en ella no se descubre también pequeñas imágenes? Pues en ella no descubro sino líneas, puntos y otra clase de dibujos en forma de ganchos con los que no me aclaro. ¿Qué puede significar esto?».

10 «Se trata de señales de sonidos y de palabras que aun así no están aisladas», le respondí, «porque siempre están en conexión polar con una cara de una tablilla del cerebro de la parte anterior de la cabeza. Y la idea o el sonido dibujado en la región occipital en forma de líneas, puntos y otras señales en forma de ganchos, normalmente se dibuja a la vez en la cara inferior de la pirámide de la parte anterior de la cabeza -en forma de una pequeña imagen correspondiente- y de esta manera al alma resulta más fácil el reconocer esta idea o este sonido.

11 Para realizar esto debe haber una multitud de hilos de nervios que comunican cada piramidita cerebral de la región occipital con la piramidita correspondiente de la parte anterior de la cabeza, porque de lo contrario nadie podría formarse una idea clara sobre un concepto percibido, o una acción o un paisaje descrito con palabras.

12 Sonidos inarticulados y música no se transmiten; por lo que por un sonido, por una armonía o una melodía nadie puede imaginarse una imagen o alguna cosa porque, como ya dicho, tales sonidos no llegan a ser grabados en las tablillas cerebrales de la parte anterior de la cabeza, sino quedan solamente grabadas en una cara piramidal correspondiente de la región occipital como líneas, puntos y ganchitos.

13 En lugar de ello, desde las caras piramidales de la región occipital marcadas de puros sonidos van nervios por la médula de la espina dorsal a los nervios de la fosa epigástrica (ganglios), y desde allí van al corazón - motivo por el que una música verdaderamente pura sobre todo surte efecto sobre el ánimo, lo conmueve y no pocas veces lo vuelve suave y dócil.

14 Pero los sonidos que surgen del ánimo de alto vuelo, por la Luz del Amor pueden sin embargo ser dibujados sobre las tablillas del cerebro, en formas, como estrellitas, y eso mediante dos ínfimos obeliscos… Entonces, frecuentemente, los sonidos sirven al alma de verdaderos indicadores del camino hacia las grandes salas de la Vida del Espíritu… por lo que una buena música verdaderamente pura puede ayudar al alma mucho para la unión perfecta con su espíritu.

Por eso, ¡aprended y enseñad también la música pura como David la practicó!

15 Que la música más pura es capaz de realizar esto, lo podéis deducir del hecho que podéis juntar en la misma localidad amigos y enemigos, y si en su medio hacéis sonar una música muy pura, en vez de enemigos pronto encontraréis amigos pacíficos. Pero únicamente una música verdaderamente pura puede producir este efecto, porque una música impura o indecente provoca precisamente lo contrario.

16 De modo que ahora acabas de ver como, indirectamente, también los sonidos son presentados al alma como algo contemplativo, aunque no sea en forma de imágenes concretas, sino sí, como formas espirituales sublimes… en forma de diversas señales como todavía se las encuentra hoy día en los antiguos monumentos de Egipto.

Yo diría que todo lo que hasta ahora os ha sido mostrado te habrá quedado suficientemente claro. Por eso ya no añado más sino resumo que todo esto sólo sucede en un cerebro bien ordenado e íntegro… en un cerebro que está formado a partir del ánimo… y cuyas tablillas primero de todo estaban marcadas con la luz de toda clase de formas anímicas y espirituales».

La conexión de los órganos de los sentidos con el cerebro

1 (El Señor:) «Como ahora hemos observado y entendido este trabajo preparatorio muy importante, para comprender este asunto en su totalidad debemos aún hacernos una idea cómo el alma hace que por fin también las imágenes del mundo material se graben en las mismas tablillas del cerebro.

2 ¡Ahora mirad, porque en las tablillas cerebrales van a ser grabadas imágenes que vienen de los ojos! - Yo lo quiero, ¡de modo que así se haga!

3 ¡Observad ahora sobre todo las puntas de escribir -u obeliscos- que están montados delante de dos de esas caras, como de repente se han oscurecido, pues se tiene la impresión como si hubieran sido llenados de un jugo muy oscuro! - Y ved, ¡todos nosotros, tal como estamos aquí -junto con los árboles y todo lo que vemos alrededor de nosotros, como el paisaje etcétera- estamos dibujados sobre las tablillas cerebrales! ¡Y eso no solamente en una sola dimensión e irreal sino tridimensional y animado!

4 Ahí cada gesto que hacemos se reproduce tanto una vez como un millón de veces, y a pesar de esto también una posición anterior tanto como mil posiciones anteriores quedan grabadas en las cámaras interiores de la pirámide, continuamente visibles al ojo del alma por ser iluminadas por la luz espiritual-anímica; lo que tiene por consecuencia una función a la que en parte llamamos “memoria” y en parte “recuerdo”, porque todo queda grabado en el interior de las pirámides cerebrales.

Y como ahí se producen muchas reflexiones, uno puede llevar en sí el mismo objeto en cantidad incontable.

5 De esta manera cada hombre lleva en sí toda la Creación -especialmente en su alma y todavía infinitamente más en su espíritu- desde la parte mayor hasta el elemento más ínfimo, pues él procede de ahí…

6 Cuando el hombre mira las estrellas, la Luna o el Sol, todo esto vuelve a ser dibujado en sus órganos cerebrales de la manera como ahora habéis visto, y el alma lo observa y se complace en ello.

Lo contemplado, tras la emoción justa del alma, enseguida queda grabado en lo más interior de las pirámides cerebrales - por supuesto, en una escala muy reducida pero de manera múltiple a causa de las muchas reflexiones que se producen.

Por eso el alma siempre podrá volver a encontrar y contemplarlo perfectamente.

7 Todas las imágenes de la esfera del mundo exterior como tales aparecen bastante oscuras; pero las imágenes luminosas detrás de ellas -las que resultan de una esfera de vida mejor- iluminan estas imágenes naturales, de modo que estas en todas partes están suficientemente iluminadas para que el alma pueda penetrar en su estructura y observar, examinar y comprenderlas en su estructura más íntima.

8 Luego, el cerebro de la parte anterior de la cabeza está en conexión continua con los nervios olfatorios y gustativos, y la cabeza occipital está en conexión continua con los nervios de los órganos de los sentidos.

Estos, entonces, dejan ciertas señales en las tablillas cerebrales expresamente destinadas para este fin, por las cuales el alma fácilmente vuelve a reconocer qué olor despide por ejemplo una u otra flor o uno y otro ungüento… o qué sabor tiene esta o aquella comida, fruta o bebida… y también cómo huele. Pues las cosas están arregladas de tal manera que cada tablilla olfatoria y gustativa mediante nervios sumamente sensibles está en conexión íntima con una u otra tablilla a la que incumbe una u otra materia.

9 Tan pronto como un olor conocido ponga los nervios olfatorios de alguien en actividad, esto en seguida se refleja en una tablilla olfatoria o gustativa correspondiente, y desde esta en seguida se excita la tabla que concierne a la materia correspondiente; y de esta manera el alma aprende rápida y fácilmente con qué sabor u olor tiene que ver.

De la misma manera también por parte del sentimiento general -y eso vía la cabeza occipital- se presenta al alma la forma y condición de la cosa que ha estimulado cualquier sentimiento…

Pero para que todo esto pueda producirse de manera bien reconocible, el cerebro tiene que estar perfectamente ordenado como en este caso. En el caso del otro cerebro, el no ordenado, acá y allá no encontraremos ni la menor semejanza con este cerebro bien ordenado, como pronto nos fijaremos efectiva y prácticamente.

10 Este segundo cerebro, por la estructura de sus tablillas y la irregularidad de las cámaras principales y laterales, ya lo veis como una mezcla de toda clase de figuras tridimensionales, entre ellas esferas, esferoides, bultos pastosos y también discos. En la mayoría de los casos ni siquiera se ve las puntas de escribir delante de las caras, y donde todavía se las ve están completamente atrofiadas.

11 Semejante cerebro, ¿cómo puede servir a un alma? Pues tan deformado como está representado aquí, por las razones mostradas ya salió así del vientre materno.

En seguida vamos a ver qué rumbo tomará con la acostumbrada formación mundana y a dónde llegará. - ¡Tened atención!».

El cerebro perfecto y el cerebro echado a perder

1 Un poco desconcertado, Cirenio preguntó: «Señor, este cerebro que por tu Omnipotencia trajiste milagrosamente aquí, ¿acaso también ya fue echado a perder en el seno materno porque los padres continuaron con el sexo a pesar de que la mujer estaba ya embarazada?».

2 «Amigo, ¡qué pregunta!», le respondí. «¿Acaso no he dicho antes que todo esto aquí no es más que una reproducción de lo que pasa en la realidad? ¿Quién podría jamás imaginarse que este modelo de un cerebro aquí representado, cuyo único propósito es la enseñanza, en serio habría podido ser echado a perder en un seno materno?

Pues, ¡sólo tiene la misma apariencia! Y por eso Yo había dicho que este cerebro, tal como lo veis, ya salió así de degenerado del cuerpo materno... Aquí sólo se trata de una dicción algo más precisa para la comprensión más fácil… de modo que se trata de una realidad imitada - y ni mucho menos de una realidad consumada…

¿Te ha quedado claro?».

3 «Señor, perdona mi gran estupidez - pues yo mismo ya la reconozco».

4 «Ya sabía que ibas a darte cuenta de ello. Te digo que a esta pregunta insensata te había inducido un salpicón de una sabiduría mundana que en tu cerebro se ha quedado atrás, ¡de lo que puedes deducir la especie de sabiduría que toda así llamada inteligencia mundana puede ofrecer a un alma que ansia la Verdad!

5 Todas las preguntas de los sabios mundanos de por sí ya son más que estúpidas. Entonces, ¿qué se puede esperar de las respuestas que otros sabios mundanos dan a aquellos que preguntan? Si su Luz ya se ha vuelto noche y oscuridad, ¡cuánta noche y oscuridad habrá en su noche y oscuridad terrenal!

6 Por eso, ¡cuidaos de toda sabiduría mundana, pues Yo os digo que esta es mucho más obscura y mala que todo aquello que la renombrada sabiduría mundana llama “estupidez”! Porque a un hombre necio en el sentido mundano se le puede ayudar con facilidad, mientras que a un sabio del mundo arraigado ya no se puede ayudar, a no ser con gran dificultad.

Un poco necio, vosotros preguntáis si ya no hay remedio con la sabiduría mundana… ¡Pero en este cerebro corrompido tenéis la respuesta ya palpablemente delante de vosotros!

7 ¡Mirad este cerebro perfecto que se encuentra a mi derecha, pues es incorrupto y se encuentra dentro del orden primitivo! - ¡Qué claridad hay en su estructura! Todo es mera luz, y en suma claridad se ve la perfecta formación de todas las formas tanto en sus contornos exteriores como en su organismo interior… ¡Qué ideas y conceptos más claros debe obtener tal alma de todas las cosas y sus relaciones!

¡Qué sabio y vital en todos los sentidos es el portador de un cerebro como este! ¿Quién de los muchos hijos del mundo podría rivalizar con él? ¡Ya habéis tenido la oportunidad de observar en los negros lo que un alma que se encuentra en el orden original es capaz de realizar.

8 Pero ahora tenemos un cerebro corrompido delante de nosotros, y vais a ver cómo a causa de una educación posterior pésima y pervertida ha sido estropeado aún más; y de esto podréis deducir más que claramente lo estéril e ignorante que es una sabiduría mundana ante la verdadera sabiduría celestialmente ordenada.

¡Fijaos en el caos que existe en este cerebro! En ninguna parte se ve relaciones ni formas ordenadas, sólo acá y allá una pequeña pirámide atrofiada. ¡En el conjunto todo parece más a un montón de chatarra que a un cerebro!

9 Esta forma recibe el cerebro ya en el seno materno...

¿Qué será de un hombre como este? Con semejante cerebro, ¿qué progresos podrá hacer en la verdadera escuela de la Vida?

Bueno, sean las cosas como sean, y se empezara con una formación esmerada y cuidadosa de su ánimo durante diez años...

¿Pero por dónde se encuentra tal educación y formación del ánimo?

Nadie la recuerda, y menos aún en las clases sociales más elevadas; y la clase inferior del pueblo de todos modos no sabe más de una formación del alma y de la vida que los animales de los bosques… y sus cualidades parecen completamente a las de aquellos habitantes primitivos de los bosques que se alimentan y viven del robo y de la sangre de otros animales más pacíficos».

Fuente: gej04.232-235
El Gran Evangelio de Juan
Tomo 4, cap. 232 - 235
recibido por Jakob Lorber