Introducción
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«El que no renace del agua y
del Espíritu no puede entrar
en el Reino de Dios»
Jn 3.5

 

Introducción

En la obra principal, el "Gran Evangelio según San Juan", el Señor dicta a Jakob Lorber lo siguiente:

(Jesús): «En la penúltima noche de Mi estancia allá. cerca de Jerusalén vino a visitarme cierto Nicodemo. Vino de noche, ya que era un ciudadano distinguido. Era fariseo con oficio, dignidad y autoridad, como hoy día un cardenal en Roma. También era el ciudadano más rico y por esto cabecilla de los judíos de esta ciudad, y los romanos le nombraron alcalde mayor de Jerusalén. Este hombre Me visitó de noche y Me dijo espontáneamente:

"Maestro, perdóname que moleste Tu descanso. Es que me dijeron que mañana Te irás de aquí y no quería quedar sin demostrarte Mi gran respeto para Ti. Pues mira, yo y varios fariseos, después de haber observado Tus hechos, sabemos que eres un gran profeta, mandado de Dios. Porque los milagros que hiciste no los puede hacer nadie: Jehová esta contigo. Dime, por favor, ¿cuando llegará el reino de Dios? Y ¿qué tenemos que hacer para poder formar parte de él?".
A estas palabras de Nicodemo contesté Yo "En verdad te digo que quien no naciese de arriba no podrá entrar en el Reino de Dios", cuyo significado es: "A no ser que despiertes tu espíritu por los medios que Yo te demuestro con palabra y acción, no podrías ni enterarte del sentido Vital Divino que se encuentra en Mis palabras y aún menos podrías penetrar en su profundidad".

Nicodemo, un hombre muy sincero, no había captado el sentido de Mis palabras, lo que se aprecia por su siguiente pregunta: "Pero, querido Maestro, ¿qué cosas más raras me estás diciendo? ¿Cómo puede ser posible que un hombre, grande, viejo y rígido pueda volver a entrar en el seno de su madre, pasando por la portezuela tan estrecha, para después poder nacer una segunda vez? Querido Maestro, es preciso que sepas que estoy seriamente interesado en el Reino de Dios prometido. Si Tú sabes algo de él, por favor, dímelo de una manera comprensible para mí. Por mis cálculos sé que el Reino de Dios ya debe de haber llegado. Lo que no sé es: ¿Dónde y de qué manera se puede llegar a participar en él? Ésta es la pregunta que Te pido que me la aclares bien".

A la pregunta repetida de Nicodemo le contesté con una respuesta poco diferente de la de antes: "En verdad, en verdad, os digo que quien no naciere del agua y del espíritu, no puede entrar en el Reino de los cielos" La diferencia significante es que ahora determiné los medios necesarios; el renacimiento tiene que efectuarse del agua y del espíritu, lo que significa lo siguiente: El alma precisa primero de la purificación por el agua de la humildad y abnegación (se conoce que el agua es un símbolo antiguo de la humildad, ya que acepta todo lo que se le hace, siempre buscando los lugares más bajos del mundo, huyendo de las alturas) y luego por el espíritu de la verdad. Quien, por tanto, con su alma purificada asimila la verdad y la reconoce como tal, la misma verdad le liberará su espíritu. Este tránsito del espíritu a tal libertad ya es la misma entrada del espíritu al Reino de Dios. A Nicodemo, desde luego, no le di esta explicación, porque su esfera de conocimiento, en aquella época, no lo hubiese permitido. Por este motivo volvió a preguntarme cómo debería comprender esto...

{GEJ01.18}

El texto original en forma más extensa puede leerse más abajo en la presente obra. El tema principal de la conversación, que tuvo Nicodemo con el Señor, se desarrolla alrededor del "Renacimiento Espiritual". Nicodemo, a pesar de ser unos de los hombres más sabios de la época y lugar tuvo dificultades para comprender la doctrina del Maestro Jesús. Él, en forma pedagógica, lo fue iniciando a su doctrina de acuerdo a la capacidad de su comprensión. Este proceso puede servir a los amantes del Señor como ejemplo para poner en práctica la doctrina del Amor del Padre Celestial. El Renacimiento Espiritual es, por lo tanto, el camino que nos lleva a la meta: el Reino de los Cielos. Es preciso escudriñar todo lo referente al tema que nos ha sido dado.

La presente obra busca mostrar algunos de los capítulos pertinentes que van progresivamente iniciándonos a conocer al detalle todo lo necesario para alcanzar aquella "perfección" que el mismo Maestro Jesús nos invita a buscar. Primero debemos conocer la importancia del conocimiento de sí mismo. Para después conocer que elementos dentro de nuestro interior son indispensables para lograr el cambio y permitir andar por el camino hacia nuestro nacimiento del espíritu. En el capítulo "la Salvación" aprenderemos a diferenciar el Cuerpo, Alma y Espíritu. En el capítulo "El Renacimiento Espiritual" el Señor mismo nos da las reglas necesaria para llevar una vida que directamente nos lleva a la meta deseada. Y aquellos que desean cuanto antes llegar al destino final, de la forma más directa, tienen en el capítulo "El camino más corto" la clave para su anhelada autorrealización. Todos los capítulos mencionados en esta obra se han recopilado en la sección "Textos originales".

Que las bendiciones de nuestro Padre Celestial acompañen al lector en el estudio y la práctica.

Lima, Abril de 2003

Luis Martinez