Virtudes
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¿Cuales son las virtudes importantes para la perfección en la vida? Amor, humildad, paciencia y renunciación de sí mismo son importantes para el desarrollo del alma y espíritu. Las siguientes virtudes mejoran las relaciones humanas.

 

Humildad hasta la última fibra 16 Tienes que tener muy en cuenta una cosa: para progresar aquí debes retroceder y querer ser el último y el inferior. Porque nadie llegará al Señor a no ser que se haya humillado en absolutamente todo, hasta en su última fibra. Bien, ahora conoces tu situación aquí. Sígueme pues y entra conmigo en la casa, ¡y esto de buen grado!»
{OM.004,16}

 

Las tres virtudes más importantes 12 Te digo que hay un camino muy distinto del tuyo para conseguir que estos espíritus se vuelvan afables, serviciales y devotos tuyos: el amor, la humildad y una gran mansedumbre. ¡Con estas tres cualidades de vida, las más importantes y principales, llegaremos finalmente al punto desde el que se puede combatir con eficacia a todos estos incontables habitantes de las estrellas!
13 El amor te enseña cómo hacer el bien y tan felices como sea posible a todos ellos. La humildad te enseña a ser pequeño y a no alzarte nunca con arrogancia por encima de nadie, por insignificante que parezca, sino a considerarte siempre como el más ínfimo. La mansedumbre te enseña a soportar a todos y a ayudarles, en todo lo que les haga falta, desde el fondo más íntimo del corazón y siempre con la misma benevolencia. Hay que ayudarles siempre con estos remedios tan sumamente afables que jamás pueden restringir la libertad de nadie. Si alguna vez fueran necesarios remedios más severos, nunca deben estar motivados por el afán de castigo o por la ira, por muy justa que sea, sino siempre por el mayor amor más puro y sin consideración de tendencias propias.
14 ¡Estas son las características de toda maestría celestial! Tienes que identificarte con ellas enteramente y ya verás como quedarás mejor con estos habitantes de la luna. Por eso vuelve a la pareja y procura aplicar los remedios celestiales. ¡Así sea!»
{OM.050.12-14}

 

La puerta estrecha de la humildad 17 Cada cual tiene que pasar por la muy estrecha puerta de la humildad, confiándose en todo a Dios. ¡No nos debe quedar sino únicamente el amor junto a la más profunda humildad! ¡Nada nos debe ofender! ¡Nunca debemos decir ni pensar que una u otra cosa nos pertenecen por alguna razón. Pues lo único que tenemos todos no es sino el derecho al amor y a la humildad. ¡Todo lo demás es del Señor!
18 Así como el Señor mismo se humilló hasta el punto más extremo, igual lo tenemos que hacer nosotros también si queremos llegar allí donde está Él.
{OM.068.17-18}

 

El amor a través de la humildad 2 Pues los espíritus ven como a gran distancia todo aquello sobre lo que todavía les falta comprensión; se acercan a un objeto en la misma medida en que aumenta su sabiduría respecto a él. En este sentido el descenso de una montaña alta a un valle profundo y extenso significa: entrar en plena humildad y, a través de la misma, en el mayor amor, sin el cual ningún espíritu puede lograr su plena fuerza vital.
{OM.131.02}

 

La base de la sabiduría 5 «Amigo, la paciencia es la base de toda sabiduría -le explicó Juan- Mantén esta base firmemente en tu corazón y alcanzarás ese valle mucho antes y mucho más fácilmente»
{OM.131.05}

 

Abnegación despierta al espíritu inmortal 6 Aunque también sabemos que en ellos tiene que ser muy difícil vivir una vida del agrado de Dios; porque en donde se pone tanto empeño en estímular los sentidos exteriores, seguramente nadie pensará en imponerse privaciones y menos todavía en sacrificarse. Aunque es, precisa y únicamente, mediante la abnegación, como el espíritu inmortal puede ser despertado y unido a su Creador.
{OM.156.06}

 

Seriedad y afabilidad ante la ira 2 Por eso controla tu proceder y no permitas que la ira se apodere de ti. Al que rabia no le contestes con ira sino únicamente con seriedad y afabilidad y te llevarás la victoria. Pues la ira quiere que se despierte ira en el adversario para luego acabar con él. Pero si no encuentra objeto al que aferrarse, se sofoca a sí misma. De modo que está preparado para todo: sé serio y afable, ¡y vencerás!»
3 «Señor, por si acaso se presenta el enemigo que ya en otra ocasión me honró con una visita a mi casa, quisiera rogarte que me concedas algo más de poder. Pues, ¡por la jugada que me hizo me gustaría darle a esa bestia una lección que nunca olvidará! »
4 « ¡Despacio, Martín, despacio! ¿No me digas que has olvidado que pagar mal con mal nunca dio buen resultado? ¡Deshazte de pensamientos como esos, despáchalos tan pronto como te vengan! Actúa como acabo de recomendarte y puedes estar seguro de la victoria. Si intervienes de manera destructora, por supuesto el enemigo huirá. Pero no para dejarte en paz sino para recobrar fuerzas y luego, como cree, hacerte caer en sus trampas preparadas más astutamente aún.
{OM.171.02-04}

 

La mayor Virtud en moderación 7 «Queridos hijos, la humildad es la mayor virtud de cada corazón humano; pero, como cualquier otra regla de vida, tampoco hay que exagerarla.
{OM.183.07}

 

Un nuevo orden 15 «Sí, ¡este ángel tiene razón!», añadió el Niño Jesús. «Porque al principio el mayor (Lucifer) era el más próximo a mí.
16 Pero se rebeló y quiso ser igual que Yo y superarme, por lo que se alejó de mí.
17 Eso me motivó a crear el cielo y la tierra y a establecer un orden en el que únicamente lo más humilde sea lo más cercano a mí.
18 Y Yo mismo elegí la más baja condición terrenal para mí. Por eso solamente serán mayores en mi reino los que como Yo, ante el mundo y ante ellos mismos, sean los menores y más humildes.
{IJes.114.15}

 

¡Sed perfectos como lo es vuestro Padre! 10 Lo mismo pasa con los habitantes racionales de los demás astros: son como partes minúsculas del cuerpo, es decir, del hombre, que es enteramente mi imagen y la imagen de todos los cielos. Por eso ellos tampoco precisan para su bienaventuranza las facultades divinas concedidas a todos mis hijos. Pero cuando mis hijos son sumamente bienaventurados, entonces también los habitantes de estos astros lo son, en y con mis hijos, al igual que lo sois vosotros, mis hijos, en mí y conmigo.
11 De modo que si tú ahora eres bienaventurado entonces también los son, en ti y por ti, las innumerables criaturas que aquí ves. Por esta razón el santo amor de mis hijos requiere como primera obligación que se vuelvan tan perfectos como lo soy Yo. Porque de tal perfección bienaventurada depende la bienaventuranza de incontables nietecitos, la cual, a su vez, también ocasiona que vuestra misma bienaventuranza aumente infinitamente.
{OM.043}