Alma y Espíritu
Ir al índice
08 El alma del hombre, o se adentra por la dirección incorrecta en su carne o por la dirección correcta en su espíritu, que siempre es una cosa con Dios, como la luz solar es una cosa con el sol. Al adentrarse el alma en su carne, en todo será una cosa con la carne, porque la carne, en sí muerta, recibe por cierto tiempo, mientras el cuerpo no sufra daño, vida del alma.
09 Sin embargo, si el alma continúa integrándose en su carne, de manera que ella misma acabe siendo carne, entonces queda atacada por el sentimiento de la destrucción, lo que constituye una característica de la carne, y este sentimiento es el miedo, que finalmente enflaquece e incapacita totalmente al hombre.
10 Caso distinto es un hombre cuya alma ya desde su temprana juventud se ha adentrado en su espíritu. Entonces no existe destrucción para ella. Su sentimiento es idéntico a la constitución de su espíritu eternamente indestructible. Ella no puede ver ni sentir muerte alguna, al ser ahora una cosa con su espíritu eternamente viviente, el cual domina todo el visible mundo natural. Se comprende fácilmente que este hombre, que todavía vive en ta carne, desconoce el miedo, porque donde no hay muerte no hay miedo.
{Ev02.132.08-10}