1Apenas se necesita un poco de conocimientos psicológicos para poder descubrir que el despotismo es la tendencia de carácter más preponderante en el género femenino, porque las ganas de dominar y la vanidad son hermanas gemelas y por tanto tienen una misma raíz común. Pero, ¿en dónde está la mujer que no tenga cierto grado de vanidad, ya sea en su forma de vestir como en el decorado de su habitación o en aun otras cosas más?

2Examinad de dónde proviene esta vanidad y veréis que detrás de ella no hay más que semillitas de la soberbia y su consecuente despotismo.

3Se podrá decir aquí: No. ¡Con eso estaríamos yendo demasiado profundo en el asunto! Al contrario, más bien se debería elogiar al género femenino por tener un cierto grado de vanidad en vez de reprocharle fuertemente y sin piedad. Pues este cierto grado de vanidad es tan solo un fruto del pudor femenino y del sentido de limpieza asociado al pudor. Esto es evidentemente tan solo una virtud elogiable y nunca un error del género femenino. Bien, digo yo, lamentablemente el mundo ha caído tan bajo que al sentimiento del pudor se le considera una virtud y que a la humanidad se le corona con el honor, y esto es la mejor cosecha para el infierno; porque en este camino los hombres tienen que caer obligadamente, mientras que en otros solo podrían caer nomás.

4Se preguntará: ¿Por qué es esto así? Pero pregunto: ¿A qué pertenece la honra terrenal del hombre? ¿Es ella parte de su humildad o de su soberbia? El humilde aspira al nivel más bajo, allí en donde no hay más honras, ni galardones. El Señor ha vivido ejemplarmente así y su honra ha consistido pues en la humillación más baja y en aquello que para el mundo significa la mayor vergüenza mundana.

5Una honra similar le fue obsequiado a todos Sus primeros seguidores. Pero pregunto: ¿Qué tiene que ver esto con el sentimiento de pudor, allí en donde se es perseguido, burlado y finalmente colgado desnudo en la cruz ? ¿Cuánta honra puede tener aquel en su cuerpo, cuantos sentimientos de pudor aquél a quien se lo lleva a la horca? Pienso que estos dos atributos de la humanidad tan altamente estimados han estado muy, pero muy en el fondo.

6Pero ya que se quiere declarar algo como una virtud, entonces debería ponerse a la misma, por lo menos en uno u otro punto, ante Cristo que es el punto central de todas la virtudes. Pero pregunto: ¿En qué momento Él ha ensalzado al pudor o el sentimiento de honor como una virtud humana? Al contrario, Él no aprobó que entre Sus discípulos y apóstoles se afanasen por recibir alguna honra. Pues Él les enseñó que entre ellos no deberían dejarse saludar ni titularse honoríficamente como lo exigían los fariseos. Pues los fariseos veían y les gustaba que en las calles se les saludasen y se les titulara de "rabinos".

7Por eso no puedo comprender para nada cuál es el motivo por el cual se quiere declarar como virtud al sentimiento de pudor y a su asociada adicción a la honra (algo que es especialmente muy frecuente en el género femenino).

8Se dirá aquí: "Quitarle al género femenino el sentimiento de pudor significa generar pronto un montón de prostitutas delante nuestro." Oh, ¿de esa forma se argumenta aquí? Entonces digo muy a ciencia cierta: En este sentido, no existe un aliciente mayor para el género femenino que el sentimiento de pudor. Tan solo se necesita un poco de oportunidad para esto y cada ser femenino alcanzará la madurez para la impudicia gracias a este sentimiento. Porque no hay nada más fácil que justamente un tal sentimiento que no tiene otra cosa como fundamento que su propia vanidad. El poquito de honra que está en contraposición al sentimiento de pudor, es un apoyo tan débil para la virtud que apenas basta la brisa más ligera para disiparlo en un instante.

9De esto resulta pues claramente que con este tipo de virtud femenina tenemos un problema fatal. Pero para poner este tema bajo una luz clara, quiero dar ejemplos tomados de vuestras vidas.

10Pongamos el caso que alguien ingrese por casualidad en la mañana en una habitación en donde se cambian las jovencitas que están reunidas aun en paños menores. Se pondrá un grito en el cielo y las jovencitas buscarán esconderse en alguna esquina o detrás de alguna cortina. Todo esto naturalmente debido al "sentimiento de pudor". En esta oportunidad, ¿qué habéis visto de todos sus encantos femeninos? Máximo una cabeza despeinada, o un rostro no lavado o con sueño, un brazo destapado hasta el codo y a lo sumo aun un medio pecho. Pero cuando estas jovencitas se vistan y atavíen, descubrirán el brazo hasta la axila, el cuello y pecho, tanto como lo permita cierta decencia. O incluso apenas lo cubrirán con algún tejido de mallas transparentes. para resaltar el encanto de las partes desnudas. Con esto, el sentimiento de pudor matutino tendrá un final.

11Pregunta: ¿El sentimiento de pudor está en la jovencita o en la bata? ¡Continuemos! La misma jovencita pudorosa que sufrió casi un shock de pudor en la visita matutina, que no se hubiera dejado tocar por nada en el mundo por un hombre. - justamente está jovencita súper-pudorosa será llevada al baile de la noche en un vestido, casi semidesnuda y se dejará tocar por su bailarines sin reparos, y a menudo se dejará incluso, como se suele decir, apretar a diestra y siniestra. Pregunta: ¿En dónde quedó aquí el sentimiento de pudor matutino? Con seguridad en la bata desventajosa que quedó en casa. ¡Pero continuemos!

12La misma muchacha pudorosa -en algún baile o en cualquier otra oportunidad, ya sea en una visita honrosa o en algún honorable paseo inocente por la calle- ha llegado a conocer de vista a algún joven que le agrada. Por este motivo, se le dirá adiós al sentimiento de pudor en cualquier oportunidad posible que se presente. Muy pronto nuestra pudorosa echará algunas miradas hacia su objeto elegido para espiar a dónde está dirigido este, y nuestra jovencita pudorosa prestará mucho cuidado de presentar públicamente aquellas partes de la manera más ventajosa posible.

13Pero si su elegido se topa con nuestra jovencita pudorosa en una reunión, en la que ella quiere presentarse de su lado más honorable posible, él tendrá que conformarse aquí, si tiene la oportunidad, de echar apenas algunos vistazos perdidos, pero ella estará más empeñada en dejar relucir claramente su realeza en la sociedad. Pero ay de él si se olvidara de sí y se acercara demasiado a ella. Y si se trata de reunirse, en algún lugar en donde los rayos del sol no caen directamente, y en donde el ruido de tumulto mundano es atenuado, o incluso aislado, entonces el sentimiento de pudor es vencido por completo, y nuestra jovencita, que en la mañana era tan pudorosa, entrega a su amado objeto, digamos, de cara a cara, o desde la cabeza hasta los pies, la vista en completo esplendor. Y un toqueteo libre no será considerado como una violación contra el sentimiento de pudor de la muchacha.

14De esta manera sucumbe nuestro sentimiento virtuoso tan elogiado; y pregunto: ¿En dónde está el efecto de este sentimiento tan altamente elogiado? Se desvaneció y ha tomado su verdadera forma después de quitar la máscara. Y cada persona sobria puede observar que no es otra cosa que una serpiente en el pecho femenino, o la primera semilla del infierno más bajo, desde el cual pues, en caso que se desarrolle, surgen todos los vicios femeninos posibles como si salieran de un cuerno de la abundancia. - A continuación queremos mostrar, de una manera fácilmente comprensible y a la vista de cualquiera, cómo funciona esto. -

Fuente: sole2.114
El Sol Espiritual, tomo 2, cap. 114