¿¡Qué persona, que tenga por lo menos un poco de sentido común, querrá exponer su propia inteligencia a semejante vergüenza por considerarse secretamente tan tonto y de creer que un metal muerto tiene más entendimiento que él mismo!?

17 de abril de 1847

1 Hay aun otra forma de visión extremadamente absurda que consiste en que casi todos los hombres, especialmente los que están en la religión católica romana, creen y modifican su vida de acuerdo a ciertas señales de buena o mala suerte, y tales necedades se encuentran, empezando por los círculos más elevados de la sociedad, hasta en las casas de campo de los pequeños terratenientes.

2 Una de esas señales, de buena o mala suerte, es el primer encuentro cuando alguien sale de casa. Si el que sale encuentra a un hombre, entonces es una buena señal; pero si encuentra a una persona femenina, por más inocente que ella sea, entonces es una mala señal. La creencia en esto es tan arraigada en algunos que comienzan a maldecir a la pobre mujer, que tiene la mala suerte de ser encontrada primera por el que sale, — aunque no lo haga en voz alta, sin embargo sí en el corazón. Con qué frecuencia se escucha decir allí claramente: ¡Oh tú, vieja maldita, carroña, bestia! — y más de tales expresiones “loables”. ¡Especialmente los cazadores, cuando salen a la caza, consideran tales encuentros como una de las peores señales de mal agüero, y si es que aquellos cazadores no tuvieran miedo de los juzgados terrenales, aquella persona femenina inocente sería, con seguridad, la primera en tener que ver con la pólvora y el plomo del cazador! Esta locura, la cual ha tenido ya las peores consecuencias, es justamente también una reliquia pagana y es tolerada; sólo muy pocos de los llamados pastores, de mejor juicio, sueltan de vez en cuando, desde sus púlpitos, cuando están especialmente de buen humor, algunas palabras contra tales desatinos, — pero que, en realidad, no son lo bastante suficiente para eliminar desde la raíz a tales antiguas enfermedades cancerosas.

3 Pero la causa consiste en que tales locuras no son entendidas desde su profundidad, y es que, así como ellas son, representan una enfermedad del alma causada por la mala escoria de los espíritus que provienen del paganismo; espíritus que no son completamente malvados para el infierno y por eso gozan aún del libre tránsito sobre la superficie terrestre con el fin de alcanzar un conocimiento verdadero y así ser mejores seres.

4 Los espíritus se asocian con todo tipo de hombres, se pegan en sus carnes y actúan con su paganismo en la raíz del alma, allí en donde el alma se conecta con el cuerpo, con lo cual entonces el alma llega a tales suposiciones necias.

5 Si bien es cierto que muchos hombres tienen bastante claro que es imposible que estas señales puedan contener algo de veracidad, sin embargo, cuando se presenta el caso, ellos creen dentro en su interior o, por lo menos, caen en un tipo de turbación pensando que quizás esto pueda tener algo de verdad.

6 Pero esto no debe ser encontrado en un cristiano cabal porque esta superstición nunca puede llevarlo hacia algo bueno sino sólo hacia algo malo.

7 Otra señal similar y “profética” consiste en que algunos piensan, y a veces creen firmemente, que sus actividades tendrán mala suerte cuando un gato o liebre, o también cualquier otro animal inocente, pasa sobre el camino. ¿Qué influencia pueden tener estos animalitos en el buen o mal resultado de las cosas que el hombre quiera emprender? Esto también es de origen pagano, así como el anterior, y tienen la misma causa de origen en al alma humana y por eso hay que evitarlo de la manera más cuidadosa posible.

8 Otra absurdidad similar consiste en que algunos hombres necios quieren investigar su futuro mediante ciertas así llamadas “lecturas”. Aquí se vierte plomo en el agua, o también se rompe un huevo que acaba de ser puesto por la gallina, después se busca un tesoro mediante ciertas varillas (de esas usadas especialmente para buscar venas de agua del subsuelo), también se cuelga oro en vasos para que adivine la edad de algún hombre o para que produzca el sí o el no a una pregunta hecha a través de un golpe o no golpe.

9 Aquellos medios, supuestamente reveladores del futuro, son, en realidad, tan tontos que no vale la pena perder ni una palabrita por ellos.

10 ¿¡Qué persona, que tenga por lo menos un poco de sentido común, querrá exponer su propia inteligencia a semejante vergüenza por considerarse secretamente tan tonto y de creer que un metal muerto tiene más entendimiento que él mismo!? ¡Si ya un hombre se siente incómodo cuando a su lado está otro hombre más sensato que él mismo porque cree que su inteligencia quedará bajo una luz inferior! Pero si un metal muerto debiera tener más comprensión que él, ¿entonces qué cara tendrá la honra de su inteligencia? ¡Si un hombre, que, como ya se ha dicho, es un ser vivo espiritualmente, no puede descifrar el desarrollo del futuro, entonces, ¿cómo un metal muerto podría tener esa capacidad?!

11 Pero dejemos descansar este asunto; ¡puesto que su nulidad es muy obvia! ¡En buena hora es actualmente más común que los hombres consideren a éstas “lecturas” más como un juego que como un asunto real de superstición!

12 Pero una peor forma de ver el futuro es la así llamada lectura de las cartas. A través de este juego malo ya se han hecho infelices muchos hombres, tanto temporal como eternamente. Por eso cualquiera debe huir de tales lectoras de cartas como si fuera la peste; porque en la vivienda de una de ellas, que practica tal oficio, viven tantos diablos principales como cartas tenga. Y si una lectora de carta acierta de vez en cuando algo, entonces esto en realidad sucede sólo con la ayuda de Belcebú. Por eso, como ya se ha dicho, y como ya ha sido dicho en el Antiguo Testamento: ¡Huid de tales profetizas como si fueran la peste, porque sino vosotros seréis prisioneros del infierno!

13 En tiempos modernos, junto a esta forma de lectura de cartas, con el fin de revelar el futuro y mostrar otras cosas secretas, se ha buscado incluso ayuda en el somnambulismo.

14 Dentro de esta forma de tratamiento, si un magnetizador desea ayudar a un sonámbulo, no debe hacerle nunca preguntas egoístas, sino solamente anotar lo que el sonámbulo hable libremente, y no debe obligarle a hablar porque esto sería muy desventajoso para el sonámbulo. Que el magnetizador espere pacientemente hasta que el sonámbulo se encuentre dentro del círculo del habla; aquí él hablará sin más, tanto como sea necesario, y sólo se puede efectuar una pregunta cuando, sobre un asunto, el sonámbulo haya hablado con poca claridad, y a veces también, cuando lo haya hecho de manera poco audible. En absoluto, este tipo de sanación, mediante la imposición de manos, debe ser llevado sólo por creyentes para, nuevamente, creyentes; pero si un médico inexperto, creído y necio, sin religión y sin fe, conduce al sueño magnético a una persona femenina y débil con tan solo la manipulación artificial, con el fin de averiguar ciertas cosas, o para hacer ciertos experimentos científicos, o incluso para que ella sea interrogada y mirada sensualmente por otros hombres a cambio de dinero, tal magnetizador es un diablo en el aspecto de larva humana, y al sonámbulo le sería tan igual, o quizás mejor, si fuera poseído por un verdadero diablo, que dejarse tratar magnéticamente por tal magnetizador incrédulo, falto de religión, deshonesto e inescrupuloso.

15 Para aquellos hombres deberían estar construidos las cárceles más fuertes como las destinadas para los asaltantes de caminos más malvados y los asesinos a sueldo, porque lo más monstruoso de toda la monstruosidad y lo más horrible que el comercio de esclavos, es cuando un hombre cae en la tarea de vender, en parte a los hombres y en parte al infierno, no sólo el cuerpo de su hermano o su hermana, sino también su alma y espíritu con el fin de conseguir una ganancia terrenal mal habida.

16 ¡Tales crímenes, allí en donde se vuelvan comunes, deberán encontrar también el castigo más justo, aquí y allá, con la ayuda de Mi conducción!

17 Yo os muestro esto para que vosotros sepáis cómo debéis comportaros ante tales casos que se realicen aquí o allá.

18 Yo quiero bendecir a todo magnetizador que ponga las manos en Mi Nombre a los enfermos con el fin de traerles sanación; pero también quiero dejar de bendecir de la misma manera a aquél que busca convertir de esto un oficio de magia de mozalbetes, en donde no exista ninguna fe, ni pueda haberla, con el fin de obtener una ganancia aborrecible. ¡Que tales milagreros y pronosticadores estén lejos de Mí por tiempos eternos!

19 En absoluto, cada uno debe tener esto muy en cuenta, y vosotros mismos queráis indicar a cualquiera, a que nadie, por ningún motivo, intente querer revelar el futuro, ya sea a través de cualquier medio extraordinario, mientras el hombre no esté aún maduro por sí mismo; porque esto no es solamente extremadamente dañino para cada alma, sino también es altamente desquiciado y necio, porque eternamente no existe un futuro determinado. Porque éste se amolda todo el tiempo solamente de acuerdo al libre albedrío de los hombres, y es por eso mismo que ellos viven aquí en la tierra con el fin de ordenar su libre albedrío. ¡De acuerdo al orden del libre albedrío de los hombres en la tierra se medirá recién el futuro! ¿¡Entonces, cómo puede un necio, y esto aún sin fe, querer hacer creer a otros hombres débiles, qué es lo que va a suceder!?

20 Pero Yo ya he dado a cada hombre el espíritu libre, el cual debe preocuparse por el Renacimiento Espiritual; cuando éste se logre entonces recién se revelará el futuro para aquél hombre. ¡Mientras esto no sea el caso, entonces en realidad aún no existe un futuro para tal hombre! Entonces, ¿para qué se necesita una investigación del futuro de esa manera? — ¡Buscad ante todo sólo el Reino de Dios; ¡Todo lo demás vendrá por sí mismo!

Fuente: tl.69
Capítulo 69 de la obra:
"La Tierra y la Luna"
recibido el 17 de abril de 1847
por Jakob Lorber.