• ¿Por qué después de muchos años aun no he encontrado el reino de dios?
  • ¿Qué es y dónde está el Reino de Dios?
  • ¿Cuáles son las necesidades de un renacido?
  • ¿Fué Jésus un hombre renacido?
  • ¿Son los videntes hombres renacidos?
  • Las señales verdaderas que realiza un renacido.
  • ¿Es fácil encontrar el reino de Dios?

¿Por qué después de muchos años aun no he encontrado el reino de dios?

Muchos desean que el Reino de Dios fuera más fácil de encontrar.

Pero, por ejemplo, la iglesia en Roma dice: "Yo soy el único y verdadero camino al Reino de Dios" y otras iglesias dicen casi lo mismo.

Se puede haber andado por muchos caminos durante décadas: Entre los esotéricos, metafísicos, entre religiones hindues o caminos budistas, taoistas, etc., pero al final muchos dicen no haber encontrado el Reino de Dios en verdad.

Y, por eso, no es raro que alguien, que ha estado buscando un objeto valioso por mucho tiempo y no ha encontrado nada de ese objeto, llegue a abandonar la búsqueda.

Pero, ¿quién tiene la culpa aquí?

El mismo buscador si es que no busca allí donde se debe buscar.

Por supuesto que Roma, Londres o Berlín no son el camino.

¿Qué es y dónde está el reino de Dios?

Jesús dijo: "El Reino de Dios no viene con manifestaciones externas." Lucas 17,20* "El Reino de Dios está dentro de vosotros." Lucas 17,21

* Biblia: Traducción de Lutero 1545.

Es decir el Reino de Dios no viene al hombre desde ninguna parte del mundo exterior, y menos con signos o señales de manifestación externa.

Porque el Reino de Dios se encuentra en nuestro interior, es decir, dentro del corazón del alma, allí donde debe morar nuestro espíritu.

La base fundamental es Cristo. Cristo es el único Dios. No hay otro Dios. Jesús es el Señor del Cielo y de la Tierra. Tanto material como eternamente, tanto en el espacio como en la infinitud.

El corazón del hombre debe creer en Él. Debe amarLe sobre todas las cosas y amar al prójimo como a sí mismo.

Esta es la única exigencia en su corazón. Si el hombre hace esto, entonces ha hecho todo y ha encontrado el Reino de Dios.

¿Cuáles son las necesidades de un renacido?

Este hombre ya no tiene porqué preocuparse de todo lo demás. Porque él recibirá todo lo que necesita a su debido tiempo.

Si alguien necesita Sabiduría, entonces la recibirá, cuándo y dónde la necesite.

Si alguien necesita cierta ayuda externa para su subsistencia terrenal, entonces se le dará en la justa medida y en el tiempo adecuado.

Si alguien necesita una fuerza especial, en determinado momento, entonces él la recibirá cuando más lo necesite.

Si alguien necesita un consejo o un consuelo, entonces no tardará en recibirla cuando lo necesite.

Incluso, si necesita hablar una lengua extranjera en algún momento especial, también le será dado.

Si desea ayudar a un enfermo, entonces solo le bastan el Nombre del Señor y sus manos.

LAS CAPACIDADES DEL RENACIDO.

Es importante saber, que todas estas ventajas, no quedan permanentemente en el hombre, mientras viva en la carne sobre la Tierra.

Así el hombre haya renacido cien veces, nunca podrá disponer de las ventajas a su libre albedrío, sino siempre, de acuerdo a la necesidad.

Jesús nunca da esta Gracia a nadie solo para que el poseedor de la misma pueda jugar bromas.

Cada vez que el renacido espiritual quiera tener algo, tiene que ir donde el Señor y pedírselo.

¿Fué Jésus un hombre renacido?

Jesús mismo, cuando andaba en la carne sobre la Tierra, no pudo hacer lo que quería, sino solo lo que quería aquél Quien Le envió.

Es decir el Padre. El Padre estaba en Jesús. Como Jesús en el Padre.

El Padre es el eterno Espíritu de Dios. Jesús es el Alma de Dios.

El alma de Dios tiene su propias capacidades y es el alma más elevada y la más perfeccionada. Sin embargo ella no podía hacer lo que quisiera, sino lo que quería Aquel de Quien salió ella.

Si bien, Jesús, el alma de Dios, quería dejar de lado el cáliz de la crucifixión, el Padre dentro de Jesús no lo quería, por eso el alma hizo lo que quería Aquél Quien estaba dentro de Él.

Por eso, no hay que esperar que un hombre renacido sea un hombre que permanentemente hace milagros de todo tipo. No hay que imaginarse al renacido con un halo o aureola sobre la cabeza como se muestran en las imágenes de los santos.

No hay que buscar signos milagrosos como sangre que emana de las estatuas, o cadenas, vestimentas, y sandalias milagrosas. No hay que buscar mantos sagrados o similares. Tampoco cadáveres momificados que no se descomponen.

Un hombre renacido no muestra este tipo de señales.

Supongamos se encuentran estas señales en un renacido: ¿Para qué servirían?

1) El hombre renacido no ganaría nada. Porque no está interesado en condecoración o distinciones que no dicen nada.

2) Todo esto haría mucho daño a sus hermanos que aun viven sobre la Tierra.

Sobre todo hay que saber que los que han encontrado el Reino de Dios no llevan nada consigo más que la Gracia del Señor. Y esta Gracia solo es visible cuando es necesaria.

Un renacido que ha encontrado el Reino de los Cielos no es: - un mago, un ilusionista, un prestidigitador que ha muerto del todo para el mundo. - un hombre que solo se dedica a rezar rosarios, hacer misas y litanías. - uno que ayuna al extremo. - uno que desprecia al género femenino, que maldice seriamente a los pecadores. - uno que se deleita con su sepulcro y ataud.

Todo esto no son signos del renacimiento espiritual. Al contrario, son engendros del infierno más oscuro.

La luz de los renacidos no genera ningún lado oscuro de la vida. Los renacidos iluminan como la luz del mediodía.

Sepulcros y ataudes no es el emblema de un renacido que ha encontrado el Reino de Dios.

Allí no hay sepulcros ni ataudes porque no hay muertos.

El Reino de Dios es la Resurección eterna y la Vida eterna.

El renacido vive constantemente en su espíritu y no considera como muerte el abandonar su cuerpo terrenal. Más bien lo considera como quien se quita el saco en la noche, o como un cargador de bultos que deja su carga cuando llega a su meta.

Es decir, para el renacido no existe más la muerte.

Si bien, esto es un signo maravilloso del renacimiento espiritual, pero es un proceso netamente interior y no es exhibido como un vestido de la moda de Paris.

Tampoco se muestra como el manto de Turín, porque la señal va por dentro.

El que tiene la Gracia de la profecía, la tiene solo cuando la necesita y solo cuando constantemente la haya estado pidiendo a Dios. Porque nadie puede profetizar sino solo Dios.

Entonces solo profetizará cuando Jesús le ponga las palabras en su corazón y sobre la lengua. En el tiempo restante, él hablará como cualquier otro hombre.

Lo mismo pasa con las otras Gracias concedidas.

De todo esto se puede concluir, que no es difícil, como lo creen muchos, encontrar el Reino de Dios y tampoco lo es renacer en el espíritu.

¿Son los videntes hombres renacidos?

Hay personas que tienen despierta la segunda visión. Los llamados videntes. Ellos no pueden ser considerados como renacidos solo por tener esta visión superior.

Estos videntes tienen la capacidad como consecuencia de sus sistemas nerviosos. Mediante el espíritu nervioso, el alma de aquel vidente puede hacer observaciones del reino de las almas y transmitirla al organismo físico. Esto se debe a que sus nervios son fácilmente exitables y no impiden esta transmisión.

Hombres de nervios fuertes no lo pueden hacer tan fácilmente. Por eso, casi nunca son videntes los hombres de nervios fuertes.

No es ni algo bueno, ni algo malo tener la videncia. Se le puede considerar más bien como un tipo de enfermedad del cuerpo que apareció durante el transcurso de sus vidas durante todo tipo de eventos adversos.

Por ejemplo: Grandes tristezas, miedos permanentes durante un largo período, grandes sustos.

También es posible despertar la videncia mediante el magnetismo, embriaguez y a través de aturdimiento con hierbas narcóticas.

Todas estas capacidades no pueden ser consideradas como señales del renacimiento. Hay que señalar que una característica típica de los videntes es que ellos cuentan sus visiones así como las vieron. Pero no hay una base sobre la cuales se fundamentan. Además no tienen un contexto y están desconexas como las hojas caídas en el bosque.

La explicación de este hecho es: El espíritu y el alma de tal vidente aún no están conectados, por eso sus visiones no tienen fundamento y conexiones de manera que sean bien visibles o fácilmente comprendibles. Independientemente si al inicio tuviera un fundamento parcial en las cosas espirituales.

Aquí está la clara diferencia entre un verdadero renacido y un simple visionario.

Por eso no se debe esperar de un renacido cosas milagrosas, sino los frutos naturales de un espíritu sano y de un alma que se ha sanado a través de su propio espíritu.

Todo lo demás, está aun distante del Reino de Dios.

El hombre renacido sabe que no debe hacer malabares con los dones del Espíritu Santo. Por eso solo los usa en caso de necesidad.

Si alguien quiere el renacimiento debido a las capacidades milagrosas que esté seguro que tal Gracia no se le será concedida en esta Tierra.

Pues aquí vale el dicho: "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos." Mateo 7,6.

Las señales verdaderas que realiza un renacido

Las verdaderas señales del renacimiento son:

- Amor a Dios. - Gran bondad de corazón. - Amor hacia todos los hombres. - Humildad fortificada que soporta cada humillación.

Si faltan estas, de nada sirven sotanas, aureolas, visiones.

Muchas veces, personas con todo lo anterior están más lejos del Reino de Dios que hombres de rostros de apariencia muy mundana.

Porque el Reino de Dios no viene con signos exteriores, sino que está dentro del corazón del hombre y viene con toda calma y silencio y sencillez.

Todo esto hay que tomarlo bien en cuenta y grabarlo bien en el alma, para así lograr encontrar más fácilmente el Reino de Dios.

El que se imagina el Reino de Dios como todo tipo de necedades y milagros ridículos y lo espera así, entonces él mismo tendrá la culpa que el Reino de Dios se aleje más y más.

¿Es fácil encontrar el reino de Dios?

El Reino de Dios está más cerca de lo que la gente se imagina.

Solo las visiones de un renacido son justas. Todas las otras visiones alcanzarán justicia cuando sean iluminadas por un espíritu renacido.

Se puede confiar en la visión de un renacido, pero no en todas las otras visiones, sueños y predicciones. Esas otras visiones pueden provenir de espíritus impuros que se arrastran en la carne humana y buscan ensuciar a las almas débiles.

Un renacido no considera como suyas las palabras que habla, sino solo como palabras recibidas.

El que no ha renacido y entrega sus visiones alucina que es el autor de las mismas.

No hay que creerle a quien diga: "¡Yo lo digo, y esto es mi obra!"

Tampoco a quien diga que habla en el Nombre del Señor, pero todo lo hace para su propia gloria y ventaja.

Quien hable sin ánimo egoísta y no busque su propia honra y diga: "¡Dice el Señor...!" A él se le puede creer. En especial si no hace consideraciones de acuerdo a la fama de la persona.

Por que un renacido solo conoce la honra del Señor y sabe bien que todos los hombres son sus hermanos.

Fuente: tl.70
Resumen extracto del Capítulo 70 de la obra:
"La Tierra y la Luna"
recibido el 20 de abril de 1847
por Jakob Lorber.